jueves, 21 de mayo de 2026

ADOBO TEGUESTERO

Este plato es un guiso festivo y contundente, nacido en el entorno de las tradicionales matanzas caseras. A diferencia de otros adobos que se usan solo para condimentar, este constituye un plato completo y autónomo con una identidad muy definida. Su gran particularidad es que la carne y la casquería se cocinan a fuego lento exclusivamente en vino blanco, complementándose al final con legumbres, frutos secos y un toque frutal que equilibran la intensidad del cerdo.


INGREDIENTES:


(Las proporciones se calculan de manera equilibrada en base al peso de la carne utilizada)

Para la base de carne:

Carne magra de cochino (cerdo) (cortada en dados muy menudos).

Papada de cochino (cerdo)
(en la misma proporción que la carne magra, cortada menuda).

Asadura variada: hígado, corazón y pulmón (en cantidad equivalente al peso conjunto de la carne y la papada, cortada muy menuda). Nota: Se aconseja evitar los riñones para no amargar el guiso.

Para la base vegetal y el majado:

Cebollas (aproximadamente una tercera parte del peso total de la carne), picada en brunoise muy fina.

Pimientos rojos carnosos (un poco menos de la mitad del peso de la cebolla), picados pequeños.

Dientes de ajo (en abundancia, para el majado).

Para los tropezones de acompañamiento:

Garbanzos cocidos (unos 100 gramos por cada kilo de carne total).

Almendras enteras crudas (unos 50 gramos por cada kilo de carne total).

Uvas pasas sin semillas (unos 50 gramos por cada kilo de carne total).

Especias, líquidos y grasas:

Vino blanco del país (cantidad suficiente para cubrir por completo todos los ingredientes en el caldero).

Hojas de laurel, tomillo seco y orégano al gusto.

Pimentón dulce y pimienta picante fresca (con moderación, buscando un regusto agradable sin que resulte excesivamente picante).

Manteca de cochino (cerdo) (para dorar la carne).

Sal al gusto.


PREPARACIÓN:


Trabajo previo: Si usas garbanzos secos, déjalos en remojo la noche anterior y guísalos previamente en agua hasta que estén tiernos; luego escúrrelos y resérvalos. Escalda las almendras en agua hirviendo durante un par de minutos para retirarles la piel con facilidad y pon las uvas pasas a hidratar en un poco de agua.

Montaje del caldero base: En una olla o caldero amplio adecuado para la cantidad que vas a preparar, coloca una primera capa con la cebolla y el pimiento rojo finamente picados. Añade sobre esta base vegetal la asadura de cochino (cerdo) cruda y bien troceada. Incorpora las hierbas aromáticas (el laurel, el tomillo y el orégano), un toque de pimentón dulce y la pimienta picante al gusto.

Inicio de la cocción: Vierte el vino blanco en el caldero hasta que cubra todos los ingredientes por completo. Pon la olla a fuego fuerte y espera a que la mezcla empiece a hervir de forma alegre.

Dorado de la carne: Mientras el caldero se va calentando, pon un poco de manteca de cochino (cerdo) en una sartén aparte. Fríe a fuego vivo los dados de carne magra y de papada hasta que queden bien dorados por fuera.

Unión y guiso lento: En el momento en que el contenido del caldero rompa a hervir, baja el fuego a intensidad media-suave. Introduce en la olla la carne y la papada recién fritas, junto con un majado abundante de ajos bien machacados en el mortero. Remueve bien el conjunto y deja que se cocine todo muy despacio, de manera uniforme, hasta que la carne esté tierna y en su punto.

Remate del plato: Cuando compruebes que las carnes están prácticamente cocinadas, añade al caldero los garbanzos reservados, las almendras peladas y las uvas pasas escurridas. Mezcla con suavidad para repartir los tropezones, rectifica el punto de sal y mantén el guiso a fuego muy suave durante unos minutos más para que todo se asiente, los sabores se unifiquen y el caldo trabe bien. Retira del fuego y sirve bien caliente.


miércoles, 20 de mayo de 2026

CREMA DE GALLETAS MARÍA Y CARAMELO

¿Hay algo más reconfortante que el sabor de una galleta María con un toque de caramelo? Esta receta transforma ese recuerdo clásico de la infancia en un postre de cuchara cremoso, sedoso y profundamente adictivo. Inspirada en la simplicidad de la cocina casera, nuestra Crema de Galletas María y Caramelo combina la nostalgia de las meriendas de antaño con una textura suave, similar a una mousse, que se deshace en la boca. Es el broche de oro perfecto para cualquier comida familiar, un postre elegante pero cercano que siempre triunfa y que, gracias a su sencillez, se convertirá en un imprescindible en tu recetario.


INGREDIENTES:


100 g de galletas María (y algunas más para decorar, si no tienes tipo María, puedes usar otras)

100 g de azúcar

500 ml de nata para montar (o para cocinar, ambas funcionan)

500 ml de leche entera

40 g de caramelo líquido (más extra para el fondo si lo deseas)

1 sobre de cuajada en polvo (o equivalente en láminas de gelatina)


PREPARACIÓN:


Moler: En primer lugar, tritura las galletas María hasta obtener una harina fina. Puedes usar una batidora de vaso o un procesador de alimentos.

Si quieres el caramelo líquido casero, lo tenemos en el blog, en este enlace (caramelo líquido). Si no, puedes perfectamente comprarlo hecho.

Mezclar: En un cazo mediano, añade las galletas trituradas, el azúcar, la nata, la leche, el caramelo líquido y el sobre de cuajada (según instrucciones del paquete). Tritura todo junto con la batidora de mano para asegurar una mezcla homogénea y sin grumos de galleta o cuajada.

Cocer: Lleva el cazo al fuego a intensidad media. Remueve continuamente con unas varillas para evitar que se pegue al fondo, hasta que la mezcla comience a hervir.

Servir: Una vez que hierva, retira del fuego y vierte la crema en copas de postre, cuencos o hondillas rústicas. Si lo deseas, puedes poner una cucharadita de caramelo líquido en el fondo antes de verter la crema.

Enfriar: Deja templar a temperatura ambiente y luego refrigera durante al menos 3-4 horas (o mejor, de un día para otro) hasta que esté firme y fría.

Presentar: Justo antes de servir, decora cada postre con una galleta María entera coronando la crema o con un par de galletas en el plato de presentación, como en nuestra imagen.


domingo, 19 de abril de 2026

TARTA DE QUESO CON GOFIO

Descubre la combinación perfecta entre la tradición canaria y la repostería clásica. Esta tarta de queso con gofio es mucho más que un postre: es una experiencia sensorial donde la cremosidad aterciopelada del queso abraza el sabor profundo, tostado y auténtico del gofio. Ideal para quienes buscan sorprender con un bocado sofisticado pero lleno de raíces, esta receta logra un equilibrio magistral entre texturas suaves y matices intensos que te transportarán directamente a las islas con cada cucharada.


INGREDIENTES:


Para la base:

200 g de galletas tipo María (o cualquier galleta tostada).

80 g de mantequilla (derretida).

Opcional: 1 cucharada de gofio para darle más sabor a la base.

Para el relleno:

500 g de queso crema (tipo Philadelphia, a temperatura ambiente).

150 g de azúcar (puedes usar azúcar moreno para potenciar el sabor a caramelo).

3 huevos grandes.

200 ml de nata para montar (mínimo 35% materia grasa).

100 g de gofio (el gofio de millo es el más equilibrado para postres).

1 cucharadita de esencia de vainilla.


PREPARACIÓN:


Prepara la base:

Tritura las galletas hasta reducirlas a polvo. Mézclalas con la mantequilla derretida (y la cucharada de gofio si decides ponerla). Cubre el fondo de un molde desmontable (de unos 20-22 cm) presionando bien con el dorso de una cuchara. Mételo en la nevera mientras preparas el relleno.

Prepara el relleno:

Precalienta el horno a 180°C con calor arriba y abajo.

En un bol grande, bate el queso crema con el azúcar hasta que quede una crema suave sin grumos.

Añade los huevos uno a uno, batiendo suavemente después de cada adición para no incorporar demasiado aire.

Incorpora la nata líquida y la vainilla. Mezcla bien.

Paso clave: Tamiza el gofio sobre la mezcla usando un colador fino para evitar grumos. Integra con una espátula o varillas manuales hasta que la mezcla sea homogénea.

Horneado:

Vierte la mezcla sobre la base de galleta. Hornea durante 35-45 minutos.

Punto exacto: La tarta debe verse cuajada por los bordes, pero moverse ligeramente como una gelatina en el centro al sacudirla. No te preocupes, terminará de asentarse al enfriarse.

El reposo (indispensable):

Deja enfriar la tarta a temperatura ambiente. Una vez fría, guárdala en la nevera durante al menos 4 a 6 horas (mejor si es de un día para otro). El gofio necesita este tiempo para hidratarse correctamente y que la textura sea perfecta.

Consejos para el toque maestro

Maridaje ideal: Esta tarta mejora muchísimo si la sirves con un chorrito de miel de palma por encima. El dulzor y el sabor intenso de la miel de palma potencian el carácter del gofio.

Textura: Si te gusta un sabor a gofio muy intenso, puedes subir la cantidad a 120g, pero ten cuidado porque el gofio absorbe mucha humedad y podría quedar un poco más seca. 100g suele ser el punto dulce.

Presentación: Al servirla, puedes espolvorear un poquito de gofio tamizado por encima para decorar o acompañar con unas nueces picadas para dar un toque crujiente.


sábado, 18 de abril de 2026

POTAJE DE BARASA DE EL HIERRO

En la isla de El Hierro, la barasa no es solo una planta silvestre (conocida también en la isla con el nombre de garasera) es el ingrediente que marca el cambio de estación. Con las primeras lluvias del invierno, estas cebollas silvestres brotan en los campos, y los herreños salen a recolectarlas con entusiasmo.

Su sabor es único: más suave y dulce que una cebolla cultivada, pero con un toque picante y un aroma profundo que define la cocina tradicional de la isla.

Esta receta te enseñará a preparar un auténtico potaje de barasa, trayendo a tu mesa un pedazo de la rica cultura culinaria de El Hierro. 

No está el más de decirte que cada casa tiene su receta.


INGREDIENTES:


1 kg de Barasa (cebollas silvestres recolectadas), bien limpias, sin la capa exterior y cortadas en rodajas.

2 piñas de millo (mazorcas de maíz dulce) frescas, cortadas en 3 o 4 trozos cada una.

500 g de papas (preferiblemente de la variedad "bonita" o "negra"), peladas y chascadas (cortadas en trozos).

250 g de calabaza (bubango también sirve), pelada y cortada en dados.

200 g de judías blancas (alubias), puestas en remojo la noche anterior.

2 calabacines pequeños (o bubangos), cortados en rodajas o dados.

150 g de costilla de cerdo salada (desalada previamente) o panceta, cortada en trozos.

1 chorizo de guisar (opcional, pero da color y sabor), en rodajas.

Ajo, pimiento verde, tomate, pimentón dulce, aceite de oliva virgen extra y sal.

Agua o caldo de verduras 


PREPARACIÓN:


Limpiar la Barasa: Retira la capa exterior dura y las raíces. Lávalas muy bien para quitar cualquier resto de tierra y córtalas en rodajas finas, como si fueran cebolletas.

Preparar el "Compango" y Sofrito: En una olla grande, calienta aceite. Fríe ligeramente la costilla (o panceta) y el chorizo hasta que se doren y suelten sabor.

Añadir las Verduras del Sofrito: Incorpora el ajo picado, el pimiento y el tomate. Sofríe a fuego medio hasta que las verduras estén pochadas. Al final, añade el pimentón dulce y remueve rápido para que no se queme.

Incorporar la Barasa: Añade la barasa cortada al sofrito. Rehógala durante unos minutos, removiendo, hasta que comience a ablandarse y a soltar su aroma.

Añadir Líquido y la Piña: Vierte el agua o caldo. Sube el fuego y, ¡ojo!, incorpora ahora los trozos de piña de millo (mazorcas). Deben cocerse bien para dar sabor al caldo. Añade también las judías blancas (ya escurridas del remojo).

Cocción Lenta de la Base: Baja el fuego una vez hierva, tapa parcialmente y cocina a fuego lento durante unos 45 minutos-1 hora, o hasta que las judías empiecen a estar tiernas y la piña esté casi cocida.

Añadir Papas y Calabaza: Incorpora las papas chascadas y la calabaza en dados. Añade también el calabacín. Asegúrate de que las verduras estén cubiertas y sazona con sal.

El Toque Final y Traba: Cocina todo junto a fuego lento durante otros 30-40 minutos, hasta que las papas estén muy tiernas. La calabaza y algunas papas se desharán ligeramente, lo que "trabará" (espesar) el caldo de forma natural.

Reposo Obligatorio: Apaga el fuego y deja reposar el potaje en la olla tapada durante al menos 30 minutos. ¡Este reposo es fundamental para que los sabores se asienten!

Sirve este potaje bien caliente en cuencos hondos de barro. Es vital que cada comensal tenga sus trozos de piña de millo y papas bien visibles. Acompáñalo con pan de pueblo y, si te atreves, una buena cucharada de mojo rojo canario, y un poco de pella de gofio. 

Como siempre decimos, ya sabes que cada casa tiene su forma de hacerlo, y que puedes añadir o quitar algún ingrediente.





domingo, 5 de abril de 2026

MOUSSE DE GOFIO Y PLÁTANO DE LAS ISLAS

El gofio (harina de cereal tostado) es el ADN canario. Al mezclarlo en una mousse, conseguimos un sabor tostado que recuerda a los frutos secos, el cual combina de miedo con el dulzor del plátano.


INGREDIENTES:


La Base: 

250ml de nata para montar (muy fría)

3 claras de huevo  

4 cucharadas de Gofio de Millo (maíz).

El Dulzor: 

3 cucharadas de leche condensada  

Un poco de miel de palma.

El Topping: 

2 plátanos de Canarias

Mantequilla 

Una pizca de canela.


PREPARACIÓN:


La Mousse: Monta la nata con la leche condensada hasta que esté firme. En otro bol, monta las claras a punto de nieve.

El Mezclado: Añade el gofio tamizado a la nata con movimientos envolventes para que no pierda aire. Luego, incorpora las claras con mucha suavidad. Deja enfriar en la nevera al menos 2 horas.

El Plátano: Justo antes de servir, corta los plátanos en rodajas y saltéalos en una sartén con mantequilla y un poco de azúcar (o miel) hasta que estén dorados y caramelizados.

El Montaje: Sirve la mousse en un cuenco de barro o cristal, coloca los plátanos calientes encima y termina con un chorrito de miel de palma y un espolvoreado final de gofio seco para darle ese aspecto rústico.