Esta versión es ideal porque los garbanzos absorben de maravilla el aroma del pimentón ahumado.
INGREDIENTES:
200 g de garbanzos cocidos (bien escurridos y lavados).
1/2 tomate fresco maduro.
50 g de tomates secos (rehidratados en agua tibia durante 20 minutos y escurridos).
1 diente de ajo pequeño (quítale el germen central para que no repita).
1 cucharada generosa de pimentón de la Vera (imprescindible que sea ahumado).
Un chorro generoso de aceite de oliva virgen extra.
Una pizca de comino molido (opcional, pero le da el toque auténtico a embutido).
Sal al gusto.
PREPARACIÓN:
Preparar los tomates secos: Hidrata los tomates secos en agua tibia durante unos 20 minutos hasta que estén tiernos. Escúrrelos bien.
Preparar los garbanzos: Si usas garbanzos de bote, enjuágalos muy bien bajo el grifo y déjalos escurrir un buen rato.
Tip de textura: Si quieres que el paté sea extra fino, puedes quitarles la piel a los garbanzos, aunque no es estrictamente necesario.
Procesar: Pon en el vaso de la batidora o procesador de alimentos: los garbanzos, el tomate fresco, los tomates secos ya hidratados, el diente de ajo, el pimentón ahumado, el comino, la sal y el aceite de oliva.
Triturar: Procesa hasta obtener una pasta homogénea. Los garbanzos son más densos que las almendras, así que si ves que la batidora sufre, añade una o dos cucharadas del agua de hidratar los tomates para ayudar a que emulsione.
Ajustar: Prueba el punto de sal y de pimentón. Si te gusta el toque picante, puedes añadir una pizca de pimentón picante en este paso.
Reposo: Guarda el paté en un tarro hermético en la nevera al menos 1 hora. Al enfriarse, el sabor del pimentón se intensifica y la textura se vuelve más firme y untable.
Se puede cambiar y en vez de hacerla con garbanzos, con almendras. Sustituye los garbanzos por 80 gramos de almendras crudas. Las pones en agua, es vital que estén bien hidratadas. Esto hace que se trituren mucho mejor y que el paté no quede "arenoso", sino suave. Por supuesto las tendrás que poner peladas. Las puedes pelar de las siguientes formas: con un escaldado rápido: pon las almendras en agua hirviendo durante solo 1 minuto, o con un choque térmico: escúrrelas y pásalas por agua muy fría. Luego presiona: Solo tienes que apretar la almendra con los dedos y la piel saldrá disparada sola.




