domingo, 6 de septiembre de 2026

AMARGUILLOS CANARIOS

Un bocado de cumbre, almendra y tradición

En los pueblos de medianías y cumbres de nuestras islas, donde los almendreros salpican el paisaje de blanco y rosado cada invierno —como en las laderas de Tejeda o en las tierras altas del suroeste tinerfeño—, la almendra es el alma de la repostería de antaño.

Los amarguillos son, junto al bienmesabe y los mazapanes, una de las joyas más queridas de los obradores tradicionales y de las cocinas familiares. Su nombre encierra su gran secreto: ese sutil contrapunto que aporta una pizca de almendra amarga, que rompe el dulzor y despierta el paladar. El verdadero arte de este dulce reside en el horno: no deben tostarse ni dorarse en exceso. Al igual que el buen mazapán, el amarguillo sólo debe secarse por fuera para formar una costra blanquecina, fina y crujiente, manteniendo un corazón tierno, jugoso y repleto de aroma.


INGREDIENTES:


500 g de almendras del país (crudas, peladas y molidas muy finas).

350 g de azúcar blanco (o azúcar glas).

3 claras de huevo (preferiblemente a temperatura ambiente).

6 a 8 almendras amargas finamente ralladas (o, en su defecto, 3–4 gotas de esencia de almendra amarga de buena calidad).

Ralladura de 1 limón (sólo la parte amarilla, sin nada de blanco para no amargar de más).

Una pizca de canela molida (opcional, apenas la punta de un cuchillo para dar fondo).

Almendras enteras crudas (unas 30 unidades, peladas o con piel según gusto, para coronar).


PREPARACIÓN:


Aromatizar el azúcar y las almendras:

En un lebrillo o bol amplio, mezcla la almendra molida con el azúcar, la ralladura de limón y la almendra amarga rallada (o la esencia) junto con la puntita de canela. Remueve bien con las manos para que los aromas cítricos y el perfume de la almendra se integren de manera uniforme.

Montar la masa:

Baste batir ligeramente las claras con un tenedor (no hace falta montarlas a punto de nieve firme, sólo espumarlas para romper su estructura). Ve añadiéndolas poco a poco a la mezcla de almendra mientras integras con una espátula o con las manos limpias. La masa resultante debe ser compacta, maleable, húmeda pero no pegajosa en exceso. Si notas que queda muy seca, puedes añadir media clara más; si queda demasiado blanda, un puñadito más de almendra molida.

Reposo (el truco de abuela):

Cubre el lebrillo con un paño limpio y deja reposar la masa en un lugar fresco durante al menos 1 o 2 horas (incluso de un día para otro). Este reposo asienta los aceites naturales de la almendra y permite moldearlos con mayor facilidad.

Boleado y coronado:

Precalienta el horno a 150 °C - 160 °C (con calor arriba y abajo, sin ventilador). Forra una bandeja de horno con papel vegetal.

Toma pequeñas porciones de masa (del tamaño aproximado de una nuez, unos 25–30 gramos), forma bolitas haciéndolas rodar entre las palmas de las manos y colócalas en la bandeja dejando un par de dedos de separación. Presiona el centro de cada bolita con una almendra entera, hundiéndola suavemente para que la bola se aplane un poquito y se abran pequeñas grietas naturales por los bordes.

El horneado justo:

Introduce la bandeja a media altura durante 10 a 12 minutos como máximo.

Ojo con el horno: el objetivo es que la superficie se seque y se vuelva mate, pero que conserve un tono marfil claro o crema pálido, sin llegar a tostarse ni tomar color dorado oscuro. Si se doran, la almendra perderá su melosidad y quedarán duros.

Enfriado:

Al sacarlos del horno estarán blandos y delicados al tacto. No los manipules en caliente. Déjalos enfriar completamente en la misma bandeja; al enfriarse, la costra exterior se asentará y el interior quedará tiernísimo.

Presentación y conservación:

Sírvelos en una fuente de loza o en un lebrillo de barro tradicional. Se conservan de maravilla durante semanas guardados en una lata hermética con una hoja de papel vegetal entre capa y capa.


jueves, 3 de septiembre de 2026

SALMOREJO CANARIO

El salmorejo canario no tiene nada que ver con el salmorejo cordobés tradicional que todos conocemos. El salmorejo canario es en realidad una salsa o mojo picante y sabroso, que se utiliza principalmente para adobar y cocinar carnes, sobre todo conejo (el famoso "conejo en salmorejo"), aunque también va genial con pollo o cerdo. Esta receta le da un sabor intenso, rústico y muy aromático a la carne, convirtiéndola en uno de los platos más emblemáticos de la gastronomía de las Islas Canarias.


INGREDIENTES:


1 cabeza de ajos entera.

1 cucharada de sal gorda (marina gruesa).

1 cucharada de pimentón dulce de La Vera (u otro de alta calidad).

1 cucharadita de pimentón picante (opcional, al gusto).

1 cucharadita de comino en grano (o molido).

1 cucharadita de orégano seco.

1 vaso (200 ml) de vino blanco seco (tipo vino de mesa blanco canario, o similar).

1/2 vaso (100 ml) de vinagre de vino (blanco o tinto).

1/2 vaso (100 ml) de aceite de oliva virgen extra.

Una ramita de tomillo fresco (opcional, deshojada).


PREPARACIÓN:


El majado inicial: Pela todos los dientes de ajo y trocéalos. Ponlos en un mortero grande junto con la sal gorda y el comino (si es en grano). Maja (machaca) con fuerza hasta obtener una pasta uniforme y los cominos estén triturados. La sal gruesa facilita el proceso.

Incorporar las especias: Añade el pimentón dulce, el pimentón picante (si lo usas), el orégano y el tomillo (deshojado). Sigue majando un par de minutos más para que la pasta de ajo se integre con las especias secas.

Emulsionar con los líquidos: Este es el paso clave. Con el mazo del mortero o una cuchara de madera, empieza a añadir los líquidos poco a poco, sin dejar de remover.

Primero, incorpora el vinagre y remueve para diluir un poco la pasta.

Después, añade el vino blanco.

Finalmente, añade el aceite de oliva.

Terminar: Mezcla energéticamente hasta que la salsa esté bien ligada, homogénea y tenga una consistencia espesa pero fluida. No busques una textura de mayonesa, debe ser más rústica e irregular.

Puedes hacerlo con la batidora si quieres, también, y por supuesto cada casa lo hace a su manera.


domingo, 30 de agosto de 2026

MACARRONES 'VOLCÁNICOS' CON SALSA DE MOJO ROJO Y COSTILLA DE COCHINO NEGRO

Esta receta transforma los clásicos macarrones combinando la intensidad del mojo rojo (picón o no, como te guste) con la jugosidad de la costilla de cochino negro desmigada. El resultado es un plato potente y reconfortante, rematado con el toque tradicional del gofio tostado.


INGREDIENTES:


La Pasta:

320 g de macarrones 

Agua y sal para la cocción.


La Proteína (El Cochino Negro):

400 g de costilla de cochino negro fresco (con hueso, para más sabor).

1 rama de tomillo fresco.

1 diente de ajo.


La Salsa 'Volcánica':

1 cebolla grande, picada fina.

2 dientes de ajo, picados finos.

1 pimiento rojo, picado fino.

3 tomates pera maduros, rallados 

2 cucharadas soperas de Mojo Rojo (puedes comprarlo hecho o hacerlo casero, (receta aquí)).

1/2 vaso de vino blanco seco 

El agua de cocción de las costillas.


El Acabado (El Toque Canario):

Pimentón de la Vera dulce (para potenciar el color).

Gofio de trigo tostado (para espolvorear al final).

Cebollino fresco picado (para contraste).


PREPARACIÓN:


La Costilla de Cochino Negro (Cocción Lenta): En una olla, hierve las costillas con el tomillo, el ajo y un pellizco de sal (si no es salada, si lo es mételas en agua para desalarlas un poco) hasta que la carne esté tan tierna que se desprenda del hueso (aprox. 1.5 a 2 horas). Cuela el caldo, guárdalo, y desmiga toda la carne, retirando huesos y cartílagos. Pícala a mano finamente para simular la textura de la carne picada pero con un sabor infinitamente superior.

La Salsa 'Volcánica': En una sartén grande (como la que se usaría para la boloñesa), sofríe la cebolla, el ajo y el pimiento rojo a fuego medio hasta que estén transparentes y tiernos.

Añade el tomate rallado y sofríe unos minutos más hasta que pierda el agua.

Incorpora el Mojo Rojo (receta aquí)  y el pimentón, removiendo bien para integrar los sabores.

Vierte el vino blanco y sube el fuego para evaporar el alcohol.

Añade la carne de cochino negro desmigada y mézclala bien.

Incorpora un par de cazos del caldo de cocción de las costillas. Deja cocer a fuego lento durante 20-30 minutos, añadiendo más caldo si se seca. La salsa debe quedar espesa, melosa e intensa,  profunda y roja.

La Pasta: Mientras se termina la salsa, cuece los macarrones al dente en abundante agua con sal. Escúrrelos.

La Amalgama Final: Añade la pasta directamente a la sartén con la salsa 'Volcánica'. Remueve vigorosamente para que la salsa penetre bien en los macarrones.

Emplatado y Toque Final: Sirve en platos hondos. Espolvorea generosamente con cebollino fresco picado y, justo antes de comer, añade una lluvia fina de gofio tostado por encima.




domingo, 23 de agosto de 2026

ESCABECHE ANTIGUO DE BONITO (O PESCADO DE ISLA)

El escabeche es una de las técnicas de conservación más antiguas de las islas. Preparar un buen bonito en escabeche suave y dejarlo reposar en la nevera te da un entrante o cena fría sensacional, lleno de aroma y sin pasar calor en la cocina a la hora de comer.


INGREDIENTES:


1 kg de bonito fresco (o atún, cortado en tacos gruesos).

1 cabeza de ajos (con los dientes enteros y un pequeño corte).

2 cebollas grandes cortadas en juliana gruesa.

1 zanahoria cortada en rodajas finas (opcional, muy habitual en zonas de montaña).

250 ml de Aceite de Oliva Virgen Extra.

150 ml de vinagre de vino blanco del país.

100 ml de vino blanco seco.

2 hojas de laurel, 1 cucharadita de pimienta negra en grano y 1 ramita de tomillo.

Harina para enharinar el pescado y sal gruesa.



PREPARACIÓN:


Dorar el pescado: Sazona los tacos de bonito, pásalos ligeramente por harina y fríelos en el aceite de oliva a fuego fuerte solo para sellar por fuera (deben quedar jugosos por dentro). Retira el pescado y ponlo en una cazuela profunda de barro o cristal.

El fondo aromático: En el mismo aceite de freír el pescado, añade los ajos enteros, la cebolla, la zanahoria, el laurel, los granos de pimienta y el tomillo. Pocha a fuego suave hasta que la cebolla esté transparente pero entera.

Ligar el escabeche: Añade el vino blanco y deja reducir un par de minutos. Agrega el vinagre, deja que dé un hervor suave de un minuto y retira del fuego.

Cubrir y enfriar: Vierte todo el escabeche caliente (aceite, vinagre y verduras) sobre los tacos de bonito asegurándote de que queden bien cubiertos.

Reposo: Deja enfriar por completo y guarda en la nevera. El escabeche antiguo gana muchísimo sabor de un día para otro y se consume frío, acompañado de unas buenas papas sancochadas o pan duro.


jueves, 13 de agosto de 2026

CALDO DE JAREAS CON PELLA DE GOFIO Y MOJO FRITO

Las jareas —pescado abierto, salado levemente y secado al sol de mar y viento— representan la cocina marinera más pura y antigua de las islas. Aunque se pueden jarear distintos tipos de pescado (como caballas o cazones), las viejas son, sin duda, el pescado más emblemático y representativo para hacer una auténtica jarea canaria.

En tiempos donde no existía la refrigeración, este caldo profundo y marinero permitía aprovechar la textura firme y concentrada del pescado seco para crear un plato de cuchara lleno de sabor, acompañado siempre de una buena pella de gofio amasada a mano.


INGREDIENTES:


500 g de jareas (preferiblemente de vieja, desaladas en agua fría durante unas horas).

1 cebolla grande.

1 pimiento verde.

3 dientes de ajos.

1 tomate maduro.

1 rama de hierbahuerto (hierbabuena).

1 cucharadita de pimentón dulce.

1 cucharadita de comino en grano.

Gofio de millo o de trigo (unos 250 g para la pella).

Aceite de oliva virgen extra, un chorro de vinagre y sal.


PREPARACIÓN:


El Caldo de Jarea:

En un caldero con abundante agua, pon a cocer las jareas junto con la cebolla cortada en cascos, el pimiento verde, el tomate y la rama de hierbahuerto.

Deja hervir a fuego medio durante unos 20 minutos hasta que el pescado suelte todo su sabor y el caldo tome cuerpo.

El Mojo Frito Marinero:

En una sartén con un buen chorro de aceite de oliva, dora los ajos picados finos.

Retira la sartén del fuego (dejando el aceite caliente en ella) e incorpora inmediatamente el comino majado y el pimentón dulce.

Vierte en el acto un chorrito de vinagre sobre el aceite caliente para cortar la cocción del pimentón y evitar que se queme o amargue.

Vierte todo este refrito aromatizado directamente al caldero donde está hirviendo el caldo.

El Amasado de la Pella de Gofio:

En un lebrillo o recipiente hondo, pon el gofio y añade un poquito de sal, un hilo de aceite de oliva y un par de cucharones del propio caldo templado (o agua).

Amasa firmemente con la mano hasta lograr una pasta homogénea, compacta y cilíndrica (la pella).

Corta la pella en rodajas gruesas para servir.

Presentación:

Sirve el caldo muy caliente en un cuenco rústico con sus trozos de jarea y la rama de hierbahuerto.

Acompaña en un plato al lado con las rodajas de la pella de gofio amasada para ir alternando con la sopa.