sábado, 13 de junio de 2026

TRUCHAS SALADAS DE BACALAO Y CALABAZA

Mientras que la mayoría de los canarios hoy en día solo conocen las truchas dulces (de batata o cabello de ángel), tradicionales de la Navidad, esta versión salada es un vestigio de la cocina de Cuaresma más antigua, muy probablemente nacida entre los muros de los conventos de las islas.

Esta receta representa el equilibrio perfecto entre la austeridad del bacalao desalado y la dulzura natural de la calabaza. El toque sutil de las pasas y una pizca de canela crean un contraste de sabores que sorprende y transporta a otra época. Servir estas truchas como entrante es un acto de resistencia cultural y un regalo para el paladar que busca algo más que lo convencional. Prepárense para probar algo que, muy probablemente, sus abuelos ya habían olvidado, las Truchas de Bacalao y Calabaza son un ejemplo fascinante de la cocina de subsistencia y de los tiempos de vigilia en las Islas.

Antiguamente, el bacalao era el pescado de reserva por excelencia en Canarias, y la calabaza se cultivaba en casi todas las huertas. Mientras que la versión dulce se popularizó masivamente, esta variante salada quedó resguardada en los recetarios más tradicionales, especialmente vinculada a la Cuaresma, cuando no se podía comer carne, pero se buscaba algo nutritivo y reconfortante.


INGREDIENTES:


1 paquete de obleas de masa para truchas (o masa casera si te atreves, aquí está la receta

300 g de bacalao desalado y desmigado (asegúrate de que esté bien seco).

400 g de calabaza, pelada y cortada en dados pequeños.

2 cebollas medianas, picadas muy finas.

50 g de pasas sin hueso.

1 pizca de canela en polvo.

1 toque de pimienta negra recién molida.

Aceite de oliva virgen extra (para el sofrito y para freír).

(Opcional: un puñado pequeño de almendras picadas).


PREPARACIÓN:


El Sofrito Base: En una sartén con un buen chorro de aceite, pocha la cebolla picada a fuego muy lento hasta que esté transparente y empiece a caramelizar. Esto puede llevar 15-20 minutos.

La Calabaza: Añade los dados de calabaza a la sartén. Sigue cocinando a fuego lento, removiendo de vez en cuando, hasta que la calabaza esté completamente tierna y se deshaga al presionarla con la cuchara. Buscamos una textura de pasta.

El Bacalao y Especias: Incorpora el bacalao desmigado y seco a la mezcla. Añade las pasas, la pizca de canela (¡con cuidado de no pasarte, solo queremos un aroma de fondo!), la pimienta y las almendras si decides usarlas. Cocina todo junto 5 minutos más para que los sabores se integren bien. El relleno debe quedar jugoso, pero no líquido.

Enfriado: Retira del fuego y deja enfriar el relleno por completo antes de rellenar las truchas para que la masa no se rompa.

Relleno y Sellado: Coloca una cucharada de relleno en el centro de cada oblea. Dobla la masa por la mitad y sella los bordes con un tenedor, haciendo presión para que no se abran al freír.

Fritura: Fríe las truchas en abundante aceite de oliva muy caliente hasta que estén doradas y crujientes por ambos lados.

Escurrido: Colócalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite y sírvelas calientes o a temperatura ambiente.


jueves, 11 de junio de 2026

MOLLETES DE ANTEQUERA CON MANTEQUILLA DE MOJO ROJO CANARIO (MOJO PICÓN)

Los molletes de Antequera son una especialidad tradicional andaluza, conocidos por su miga suave y esponjosa. Este pan, de origen en la ciudad de Antequera (Málaga), es perfecto para disfrutar tanto en desayunos como en meriendas. En esta receta, combinamos los molletes de Antequera con una deliciosa mantequilla de mojo rojo canario, una salsa típica de las Islas Canarias que aporta un sabor único gracias al ajo, el comino y el pimentón. Esta fusión de sabores andaluces y canarios crea una combinación perfecta para un plato sabroso y lleno de tradición.


MOLLETES DE ANTEQUERA


INGREDIENTES:


500 g de harina de trigo

10 g de sal

15 g de levadura fresca

300 ml de agua templada

15 ml de aceite de oliva

100 g de masa madre (opcional, para mejorar la textura)


PREPARACIÓN:


Activar la levadura: Disolver la levadura fresca en 100 ml de agua templada. Deja reposar durante 5 minutos para que se active.

Preparar la masa: En un bol grande, mezcla la harina y la sal. Haz un hueco en el centro e incorpora la levadura disuelta, el aceite y el agua templada restante.

Amasar la masa: Mezcla todos los ingredientes hasta obtener una masa homogénea. Amasa durante unos 10 minutos hasta que la masa esté suave y elástica.

Reposo de la masa: Deja reposar la masa en un bol cubierto con un paño limpio, en un lugar cálido, durante aproximadamente una hora o hasta que haya duplicado su volumen.

Formar los molletes: Amasa ligeramente la masa y divídela en porciones. Formar bolas con cada porción y aplánalas ligeramente para darles forma de panecillo.

Reposo final: Coloca los molletes sobre una bandeja de horno enharinada. Cubre con un paño y deja reposar durante 30-40 minutos.

Hornear: Precalienta el horno a 200°C. Hornea los molletes durante unos 10 minutos o hasta que estén dorados y cocidos por dentro.

Enfriar: Una vez listos, deja enfriar los molletes sobre una rejilla.


MANTEQUILLA DE MOJO ROJO CANARIO (MOJO PICÓN)


INGREDIENTES:


100 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente

2 cucharadas de mojo rojo canario (receta básica)

1 diente de ajo picado (opcional, si deseas un sabor más intenso)

Sal al gusto


RECETA BÁSICA DE MOJO ROJO CANARIO:


INGREDIENTES:


3 ó 4 dientes de ajo (al gusto)

Pimienta roja picona (al gusto)

1 cucharadita de comino en grano

1 cucharadita de pimentón

1 cucharada de vinagre

50 ml de aceite de oliva

Sal gorda al gusto


PREPARACIÓN:


En un mortero, machaca los ajos junto con el comino, la pimienta roja picona, el pimentón y la sal gorda hasta obtener una pasta.

Añade el vinagre y el aceite de oliva, y mezcla bien hasta que todos los ingredientes estén completamente integrados.

Ajusta la sal y el vinagre al gusto.


ELABORACIÓN DE LA MANTEQUILLA:


En un bol, mezcla la mantequilla con el ajo picado (si lo deseas) y una pizca de sal.

Incorpora el mojo rojo a la mezcla de mantequilla y mezcla bien hasta obtener una pasta homogénea.

Cubre el bol con film transparente y deja reposar en el frigorífico durante al menos 1 hora para que los sabores se integren.

Montaje del Plato:

Preparar los molletes: Corta los molletes de Antequera por la mitad y tuéstalos ligeramente en una sartén o en una tostadora.

Untar la mantequilla: Unta generosamente la mantequilla de mojo rojo sobre la parte interior de cada mitad del mollete.

Servir: Sirve caliente, acompañado de una ensalada fresca, de desayuno o como aperitivo.


lunes, 8 de junio de 2026

NAPOLITANAS CANARIAS DE CHOCOLATE, GOFIO Y PLÁTANO

¿Quién puede resistirse a una napolitana de chocolate recién horneada? Hoy reinventamos este gran clásico de la bollería dándole un sello puramente isleño. Preparamos una versión espectacular rellenando el hojaldre con una crema de chocolate al gofio y rodajas de Plátano de Canarias. El resultado es un contraste increíble entre el crujiente exterior y un corazón tierno, aromático y lleno de matices de nuestra gastronomía. 


INGREDIENTES:


1 lámina de masa de hojaldre (rectangular, a ser posible)

1 plátano de Canarias maduro

1 huevo (para pintar)

Fideos de chocolate, almendra picada para decorar o azúcar glas

Para la crema de chocolate y gofio:

150 g de chocolate para fundir (mínimo 50% de cacao)

2 cucharadas soperas de gofio de trigo o de millo (maíz) tostado

50 ml de nata para cocinar (ayuda a que la crema quede suave y no endurezca demasiado al hornear)

1 cucharada pequeña de miel de palma o de abeja (opcional, para dar un matiz rústico)



PREPARACIÓN:


Preparar la crema de chocolate y gofio:

Trocea el chocolate y fúndelo al baño María o en el microondas a golpes de 30 segundos. Añade la nata tibia y la miel, removiendo bien. Incorpora las dos cucharadas de gofio tamizadas y mezcla enérgicamente hasta obtener una crema homogénea, espesa y con ese aroma tostado tan característico. Deja templar un poco.

Cortar el hojaldre y el plátano:

Extiende la lámina de hojaldre fría sobre su propio papel. Corta la masa en rectángulos (salen unos 4 o 6 grandes, dependiendo del tamaño de la lámina). Corta el plátano de Canarias en rodajas muy finas o longitudinalmente.

Rellenar y dar forma:

Coloca una buena cucharada de la crema de chocolate y gofio en el centro de cada rectángulo. Encima, dispón unas rodajas de plátano. Dobla un extremo del hojaldre sobre el relleno y luego el otro extremo por encima, como un paquete, asegurándote de que el cierre quede en la parte inferior para que no se abra.

Pintar y hornear:

Precalienta el horno a 200 °C. Coloca las napolitanas en la bandeja del horno. Píntalas con huevo batido y, si quieres, espolvorea un poco de almendra picada o una pizca sutil de gofio por encima. Hornea a 200 °C durante unos 15 o 20 minutos, hasta que el hojaldre esté bien dorado y crujiente.

Al salir del horno, puedes rematarlas con unos fideos de chocolate por encima o lo que tengas para decorar, mientras el huevo aún está caliente para que se peguen, o simplemente dejarlas enfriar un poco sobre una rejilla. El contraste del hojaldre crujiente con el corazón untuoso de chocolate perfumado con el gofio y la cremosidad del plátano es una auténtica delicia con sello isleño.


martes, 2 de junio de 2026

BOLLITOS DE MAMI (ESTILO LANZAROTE)

Hoy rescatamos una de esas recetas que son puro tesoro de nuestra tierra: los auténticos Bollitos de Mami. Estos dulces artesanales, típicos de la panadería tradicional de Lanzarote, son mucho más que un simple bocado; son el sabor de la tradición que ha pasado de generación en generación.

Lo que los hace realmente especiales es su textura única —crujiente por fuera y con ese corazón tierno y algo arenoso—, pero sobre todo su aroma inconfundible a matalahúva. Son perfectos para acompañar un buen café o, como hacemos aquí, con un trocito de queso tierno canario.

Prepararlos en casa es volver a los orígenes, a las cocinas de antes donde el tiempo se medía por el olor que salía del horno.

 

 INGREDIENTES:

 

Harina de trigo (repostería): 500 g

Azúcar: 150 g

Huevo: 1 grande

Leche entera: 60 ml

Aceite de girasol (o manteca de cerdo): 100 ml

Matalahúva (anís en grano): 1 cucharada sopera bien llena

Gasificante para repostería: 1 sobre doble (blanco y morado) o 1 cucharadita de levadura química

Almidón de maíz (millo) (Maicena): 1 cucharada de postre (para dar esa textura arenosa)

 

PREPARACIÓN:

 

Aromatizar: En un bol grande, mezcla el aceite (o la manteca ablandada) con el azúcar, el huevo y la leche. Bate bien hasta que el azúcar se disuelva y quede una mezcla homogénea. Añade la matalahúva y remueve para que empiece a soltar su aroma.

Incorporar los secos: Tamiza la harina junto con el gasificante y la cucharadita de almidón (Maicena). Ve añadiéndola poco a poco a los líquidos, mezclando primero con una cuchara de madera y luego con las manos.

El punto de la masa: Debes obtener una masa compacta, un pelín densa pero moldeable, que no se pegue excesivamente a las manos. Déjala reposar unos 15 minutos tapada con un paño limpio.

Dar forma: Precalienta el horno a 180°C. Ve cogiendo porciones de masa, forma bolas del tamaño de una ciruela y aplástalas un poco con la palma de la mano para darles esa forma redondeada y rústica. Colócalas en la bandeja sobre papel de horno, dejando un poco de separación.

Horneado: Hornea durante unos 15-20 minutos. Verás que empiezan a agrietarse por arriba y a tomar un precioso color dorado. Sácalos y déjalos enfriar sobre una rejilla para que se pongan crujientes por fuera y tiernos por dentro.


viernes, 29 de mayo de 2026

EL OLVIDADO FRANGOLLO SALADO DE PESCADO

Si preguntamos a cualquier canario qué es el frangollo (receta aquí), de inmediato pensará en el postre tradicional a base de millo, leche, pasas, almendras y miel de palma. Sin embargo, en el ADN de nuestra cocina más profunda y rural existió un hermano mayor que el tiempo terminó por relegar: el Frangollo Salado.

Antes de que el azúcar se convirtiera en la reina de las cocinas, en las huertas y costas de islas como Tenerife, La Palma o La Gomera, el millo se vestía de sal para alimentar a los trabajadores. Nacido en épocas de extrema necesidad, este plato de cuchara era la solución perfecta cuando el grano no se podía moler tan fino como para hacer gofio. Se cocinaba de forma humilde con agua, manteca o aceite, y si había suerte, se enriquecía con un buen sofrito y restos de pescado seco, como los tradicionales tollos.

Era el "risotto canario" de campesinos y pescadores; una receta de pura supervivencia que reconfortaba tras las duras jornadas. Con la mejora de la economía, el paladar isleño prefirió la versión dulce —asociada a la fiesta y al bienestar— y el frangollo salado fue cayendo en el olvido por su vínculo con los tiempos de escasez.

Aunque admite carne, la versión con pescado seco es, posiblemente, la más antigua y auténtica de nuestras costas y medianías. Una joya casi extinguida de nuestra gastronomía que hoy rescatamos para que no desaparezca de la memoria colectiva. ¡Merece volver a la mesa!


INGREDIENTES:


250 g de harina de frangollo (millo triturado grueso, no harina fina).

1 litro de caldo de pescado (preferiblemente hecho con cabezas de pescado de roca).

200 g de pescado seco (tollo o bacalao) desalado y desmigado.

1 cebolla grande.

3 dientes de ajo.

1 pimiento verde pequeño.

1 tomate maduro.

1 puñado de guisantes frescos o congelados.

Una pizca de azafrán o colorante.

Una ramita de cilantro fresco.

Aceite de oliva virgen extra y sal.


PREPARACIÓN:


Preparación del Grano: Lava un poco el frangollo en agua fría para quitarle posibles impurezas y escúrrelo bien.

El Sofrito: En una cazuela (si es de barro, mejor), haz un sofrito con la cebolla, el ajo, el pimiento y el tomate, todo muy picadito. Deja que se cocine bien hasta que el tomate pierda toda el agua.

El Pescado: Añade el pescado desmigado y dale unas vueltas para que coja el sabor del sofrito. Incorpora también los guisantes.

Cocción del Frangollo: Vierte el caldo de pescado caliente y, justo cuando empiece a hervir de nuevo, añade el frangollo poco a poco en forma de lluvia.

Paciencia y Remojo: Aquí está el secreto. Debes cocinarlo a fuego lento, removiendo con frecuencia para que el millo suelte su almidón y quede cremoso, no seco. Tardará unos 30-40 minutos (depende del grosor del grano). Si ves que se queda muy seco, añade un poco más de caldo.

Toque Final: Un par de minutos antes de retirar, añade el cilantro picado y el azafrán. Rectifica de sal si es necesario (cuidado con el pescado seco). Debe quedar con una textura de gachas espesas y brillantes.

Reposo: Deja que repose 5 minutos tapado antes de servir.