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domingo, 4 de octubre de 2026

GALLETAS FRITAS RELLENAS DE FLAN

Hay sabores que tienen el poder mágico de hacernos viajar en el tiempo con el primer bocado. Para quienes crecimos en Canarias, las galletas fritas rellenas de flan son uno de esos tesoros imborrables. Este era el postre estrella de nuestra juventud; el que nunca faltaba en los cumpleaños, en las fiestas del barrio o en esos domingos inolvidables donde las madres y las abuelas llenaban la cocina con un aroma irresistible a canela, azúcar y fritura limpia.

Era una receta humilde, de las de "aprovechar lo que hay en la despensa", pero que competía y ganaba a cualquier pastelería fina. Esas galletas que se volvían tiernas como un bizcocho, rellenas de un flan cremoso y envueltas en una capa crujiente de azúcar y canela... ¡un auténtico peligro porque era imposible comerse solo una!

Hoy quiero recuperar este clásico de nuestra repostería casera para que no se pierda y siga pasando de generación en generación. ¡Preparen los delantales que vamos a revivir esos dulces años!


INGREDIENTES:


Para las galletas y el relleno:

2 paquetes de galletas tipo María (redondas, las de toda la vida).

1 sobre de preparado para flan (tipo El Niño o Royal, de 4 raciones).

500 ml de leche entera.

3 o 4 cucharadas de azúcar (para el flan).

Para el rebozado y la fritura:

Leche entera (para remojar las galletas).

1 ramita de canela o un chorrito de vainilla (opcional, para aromatizar la leche).

2 o 3 huevos batidos.

Aceite de oliva suave o de girasol (para freír).

Azúcar y canela en polvo mezcladas al gusto (para el rebozado final).


PREPARACIÓN:


El flan (bien espeso): En un cazo, disolvemos el sobre de flan y las cucharadas de azúcar en la leche fría. Lo llevamos al fuego medio y removemos continuamente con unas varillas para que no se pegue, hasta que espese y empiece a hervir. Retiramos del fuego y dejamos templar unos minutos, moviéndolo de vez en cuando. Necesitamos que tenga buena consistencia para que luego no se nos desborde.

Montar los sándwiches: Colocamos la mitad de las galletas María extendidas sobre la encimera. Con una cuchara, ponemos una porción generosa de flan justo en el centro de cada galleta. Cubrimos con otra galleta encima, presionando muy suavemente, lo justo para que el flan se extienda hacia los bordes sin salirse.

El reposo (importante): Dejamos enfriar los sándwiches de galleta por completo a temperatura ambiente o los metemos un ratito en la nevera. Esto hará que el flan compacte bien y no se escape durante la fritura.

El remojo express: Ponemos un chorro de leche en un plato hondo (si quieres, puedes hervirla antes con una ramita de canela y dejarla enfriar para darle más sabor). Pasamos las galletas rellenas por la leche de forma muy rápida, un "vuelta y vuelta" visto y no visto. No deben empaparse demasiado o se romperán.

Sellar con huevo: Inmediatamente después de pasarlas por la leche, las bañamos muy bien en el huevo batido. Asegúrate de que los bordes queden perfectamente cubiertos de huevo, ya que esto actuará como "escudo" para sellar el flan dentro.

A la sartén: Calentamos abundante aceite en una sartén a fuego medio-alto. Vamos friendo las galletas en tandas pequeñas para que no baje la temperatura del aceite. Se doran muy rápido, apenas un minuto por cada lado.

El toque final: Las sacamos con una espumadera y las dejamos escurrir solo un segundo sobre papel absorbente. Rápidamente, mientras sigan calientes (para que se pegue bien), las pasamos por el plato donde tenemos mezclado el azúcar con la canela en polvo.

¡Y listo! Ya tenemos nuestras galletas fritas preparadas. Están deliciosas tanto tibias como completamente frías del día siguiente, cuando la galleta se ha puesto aún más suavecita.

El punto de la galleta: El tiempo de remojo en la leche depende de la marca de la galleta. Si notas que la galleta es muy dura, déjala un par de segundos; si es fina, métela y sácala al instante. El secreto es que queden tiernas por dentro pero con la firmeza suficiente para manejarlas sin que se desarmen.

Cero fugas: Si quieres asegurar el tiro absoluto, prepara el flan usando un chorrito menos de leche de lo que pide el sobre. Al quedar más espeso, el montaje es mucho más limpio.

También se podría sustituir con el preparado para natillas, en caso de no tener el de flan, pero eso sí, siempre tienen que quedar espesas.

domingo, 6 de septiembre de 2026

AMARGUILLOS CANARIOS

Un bocado de cumbre, almendra y tradición

En los pueblos de medianías y cumbres de nuestras islas, donde los almendreros salpican el paisaje de blanco y rosado cada invierno —como en las laderas de Tejeda o en las tierras altas del suroeste tinerfeño—, la almendra es el alma de la repostería de antaño.

Los amarguillos son, junto al bienmesabe y los mazapanes, una de las joyas más queridas de los obradores tradicionales y de las cocinas familiares. Su nombre encierra su gran secreto: ese sutil contrapunto que aporta una pizca de almendra amarga, que rompe el dulzor y despierta el paladar. El verdadero arte de este dulce reside en el horno: no deben tostarse ni dorarse en exceso. Al igual que el buen mazapán, el amarguillo sólo debe secarse por fuera para formar una costra blanquecina, fina y crujiente, manteniendo un corazón tierno, jugoso y repleto de aroma.


INGREDIENTES:


500 g de almendras del país (crudas, peladas y molidas muy finas).

350 g de azúcar blanco (o azúcar glas).

3 claras de huevo (preferiblemente a temperatura ambiente).

6 a 8 almendras amargas finamente ralladas (o, en su defecto, 3–4 gotas de esencia de almendra amarga de buena calidad).

Ralladura de 1 limón (sólo la parte amarilla, sin nada de blanco para no amargar de más).

Una pizca de canela molida (opcional, apenas la punta de un cuchillo para dar fondo).

Almendras enteras crudas (unas 30 unidades, peladas o con piel según gusto, para coronar).


PREPARACIÓN:


Aromatizar el azúcar y las almendras:

En un lebrillo o bol amplio, mezcla la almendra molida con el azúcar, la ralladura de limón y la almendra amarga rallada (o la esencia) junto con la puntita de canela. Remueve bien con las manos para que los aromas cítricos y el perfume de la almendra se integren de manera uniforme.

Montar la masa:

Baste batir ligeramente las claras con un tenedor (no hace falta montarlas a punto de nieve firme, sólo espumarlas para romper su estructura). Ve añadiéndolas poco a poco a la mezcla de almendra mientras integras con una espátula o con las manos limpias. La masa resultante debe ser compacta, maleable, húmeda pero no pegajosa en exceso. Si notas que queda muy seca, puedes añadir media clara más; si queda demasiado blanda, un puñadito más de almendra molida.

Reposo (el truco de abuela):

Cubre el lebrillo con un paño limpio y deja reposar la masa en un lugar fresco durante al menos 1 o 2 horas (incluso de un día para otro). Este reposo asienta los aceites naturales de la almendra y permite moldearlos con mayor facilidad.

Boleado y coronado:

Precalienta el horno a 150 °C - 160 °C (con calor arriba y abajo, sin ventilador). Forra una bandeja de horno con papel vegetal.

Toma pequeñas porciones de masa (del tamaño aproximado de una nuez, unos 25–30 gramos), forma bolitas haciéndolas rodar entre las palmas de las manos y colócalas en la bandeja dejando un par de dedos de separación. Presiona el centro de cada bolita con una almendra entera, hundiéndola suavemente para que la bola se aplane un poquito y se abran pequeñas grietas naturales por los bordes.

El horneado justo:

Introduce la bandeja a media altura durante 10 a 12 minutos como máximo.

Ojo con el horno: el objetivo es que la superficie se seque y se vuelva mate, pero que conserve un tono marfil claro o crema pálido, sin llegar a tostarse ni tomar color dorado oscuro. Si se doran, la almendra perderá su melosidad y quedarán duros.

Enfriado:

Al sacarlos del horno estarán blandos y delicados al tacto. No los manipules en caliente. Déjalos enfriar completamente en la misma bandeja; al enfriarse, la costra exterior se asentará y el interior quedará tiernísimo.

Presentación y conservación:

Sírvelos en una fuente de loza o en un lebrillo de barro tradicional. Se conservan de maravilla durante semanas guardados en una lata hermética con una hoja de papel vegetal entre capa y capa.


domingo, 12 de julio de 2026

PIJAMA CANARIO: LA FUSIÓN DE UN CLÁSICO

El "Pijama" es el postre festivo y nostálgico por excelencia de los restaurantes españoles de los años 70 y 80. Nacido originalmente en el mítico restaurante 7 Puertas de Barcelona como una evolución del postre Melba, este monumento a la indulgencia combinaba tradicionalmente flan, fruta en almíbar, helado y nata.

Para elevarlo y rendir homenaje a la repostería canaria, fusionamos esta joya retro con el rey de los dulces palmeros: el bienmesabe , y el quesillo canario. La densidad y el toque almendrado del bienmesabe casero complementan el quesillo a la perfección, mientras que el toque final de miel de palma (guarapo) aporta un matiz tostado único que transforma este clásico en un auténtico postre con solera digno del mejor guachinche o casa canaria. Si en vez de quesillo quieres ponerle un flan de gofio, te adjuntamos también la receta.

Os facilito también los enlaces a las recetas.


BIENMESABE CANARIO:


receta aquí  


INGREDIENTES:

500 gramos de almendras (crudas y peladas)

500 gramos de azúcar blanca

Medio litro de agua

Entre 4 y 5 yemas de huevo (según su tamaño)

Una rama de canela (o canela molida al gusto)

Un trozo de piel de limón (evitando la parte blanca para que no amargue).


PREPARACIÓN:

Tratamiento de la almendra: Comienza moliendo las almendras de forma que queden granulosas (evita que se conviertan en harina fina para conservar la textura clásica). Una vez molidas, pásalas por una sartén sin aceite a fuego medio para tostarlas ligeramente hasta que suelten su aroma y doren suavemente. Reserva.

Elaboración del almíbar: En un caldero, vierte el medio litro de agua y añade el azúcar, la piel del limón y la canela. Calienta la mezcla a fuego medio hasta obtener un almíbar a punto de hebra (cuando esté denso y tenga una consistencia similar a la miel).

Integración: Retira la piel de limón y la rama de canela. Incorpora las almendras tostadas al almíbar y baja la intensidad del fuego. Cocina la mezcla a fuego lento, removiendo constantemente para evitar que se pegue, hasta que la pasta espese y tome cuerpo. Una vez lista, retírala del fuego y deja que se temple.

Añadido de las yemas: Bate las yemas ligeramente y añádelas a la pasta de almendras ya templada. Es importante que la mezcla no esté muy caliente para que el huevo no cuaje bruscamente.

Cocción final: Lleva el caldero nuevamente al fuego (fuego suave) y cocina sin dejar de remover. En el momento en que veas que va a comenzar a hervir, retira inmediatamente del fuego. Deja enfriar por completo.


QUESILLO CANARIO


receta aquí  


INGREDIENTES:

8 huevos

1 Bote de leche condesada

1 Bote de leche entera (el de la leche condensada)

Canela

Ralladura de un limón

Caramelo líquido (si quieres la receta aquí )


PREPARACIÓN:

Separamos las claras de las yemas, y batimos (las claras) hasta casi punto de nieve. Luego incorporamos las yemas y seguimos batiendo, añadimos la leche condesada y la leche entera, las mezclamos, y al final la canela (al gusto) y la ralladura del limón.

Untamos con el caramelo líquido los moldes y vertemos la mezcla dentro (si quieres hacerlo entero y luego partirlos en trozo, también puedes)

Ponerlos al baño María, y a fuego medio más o menos cuarenta minutos, según el fuego y la cocina. Para ver si están, hacemos como los bizcochones, lo pinchamos con una aguja y si sale limpia ya están hecho. Apagamos el fuego, lo dejamos enfriar, los desmoldamos y los pasamos a la nevera.


FLAN DE GOFIO (si no quieres quesillo)

receta aquí 

-CON SOBRES DE FLAN

Esta versión utiliza sobres de preparado para flan instantáneo, lo que la convierte en una receta rápida y muy sencilla, ideal para cuando tienes poco tiempo, pero no quieres renunciar a un postre especial.


INGREDIENTES:

Leche: 1 litro (puedes ajustarlo según las instrucciones de tu paquete de flan).

Nata (crema de leche): 200 ml.

Gofio: 2 o 3 cucharadas (elige la variedad que más te guste).

Azúcar: A tu gusto.

Flan instantáneo: Un sobre grande.

Caramelo líquido: Para el molde.


PREPARACIÓN:

Prepara los moldes: Antes que nada, coge tus moldes. Esta cantidad da para unos ocho moldes individuales o un molde grande. Caramelízalos bien, cubriendo tanto el fondo como los laterales con el caramelo líquido. Reservamos.

Calienta la base: En un cazo, pon a hervir la leche junto con la nata.

Mezcla los ingredientes: Una vez caliente (sin que llegue a hervir del todo), añade el azúcar (al gusto), las cucharadas de gofio y el preparado del flan.

Disuelve y espesa: Remueve continuamente, a fuego lento, con unas varillas para deshacer todos los grumos que puedan formarse. Es importante no dejar de revolver.

Hierve y retira: Al romper a hervir y ver que la mezcla espesa, retira el cazo del fuego.

Vierte en los moldes: Con cuidado, vierte la mezcla caliente en los moldes que habías caramelizado previamente.

Enfría: Deja que se enfríen a temperatura ambiente hasta que estén tibios y, a continuación, introdúcelos en la nevera hasta que estén completamente cuajados (mejor de un día para otro).

Sirve: Cuando vayas a servirlos, dales la vuelta en un plato o bandeja. Si te cuesta desmoldarlos, dale unos toquecitos suaves a los lados del molde hasta que el flan baje por su propio peso.


NOTA:

Recuerda que siempre puedes ajustar la receta a tu gusto: más gofio para un sabor más intenso, más o menos azúcar, o incluso prepararlo sin la nata para que sea más ligero. Importante: Lee siempre las instrucciones del fabricante de tu preparado de flan, ya que las cantidades de líquido y el tiempo pueden variar ligeramente.


TOTALMENTE CASERO

Si prefieres la autenticidad de un flan casero, sin utilizar los sobres de preparado, aquí tienes cómo adaptar la receta.

INGREDIENTES:

Leche: 500 ml.

Huevos: 4 grandes (L).

Azúcar: 100 g.

Gofio: 3 o 4 cucharadas generosas.

Nata: 100 ml (opcional, para dar cremosidad).

Caramelo líquido.


PREPARACIÓN:

Carameliza el molde o moldes, igual que en la receta anterior.

Precalienta el horno a 180°C.

En un bol grande, bate los huevos con el azúcar. No hace falta que monten, solo que se integren bien.

Añade el gofio a los huevos y el azúcar. Bate bien para deshacer los grumos. El gofio puede ser más difícil de disolver en frío, así que asegúrate de mezclarlo a conciencia o incluso pasarlo por la batidora de mano.

Incorpora la leche (y la nata si la usas) y mezcla todo hasta tener una masa homogénea.

Vierte la mezcla en los moldes caramelizados.

Cocina al baño María: Coloca los moldes en una bandeja de horno profunda llena de agua caliente (que cubra hasta la mitad de los moldes).

Hornea durante unos 40-50 minutos para moldes pequeños, o 1 hora para un molde grande. Estarán listos cuando el centro esté cuajado (puedes pinchar con un palillo; si sale limpio, ya está).

Enfría y desmolda igual que la versión instantánea


MONTAJE FINAL DEL PIJAMA CANARIO

Con tus dos elaboraciones estrella ya frías y listas, procedemos al emplatado definitivo.

Ingredientes de Acompañamiento:

2 rodajas de piña en almíbar

1 mitad de melocotón en almíbar

2 bolas de helado (vainilla o plátano canario)

Nata montada al gusto

Tu Bienmesabe casero

Un buen chorro de Miel de Palma


Montaje

El centro: Desmolda con cuidado un quesillo casero justo en el centro de tu plato o lebrillo de barro. Ya dijimos que si hacías uno entero grande, corta un trozo. Si has hecho flan de gofio, pues lo mismo.

La corona: Corona el quesillo o faln de gofio dejando caer un par de cucharadas generosas de tu bienmesabe, permitiendo que resbale suntuosamente por los bordes.

El acompañamiento: Distribuye a los lados las rodajas de piña bien escurridas y el melocotón en almíbar.

El toque fresco: Añade las bolas de helado sobre la fruta y decora los espacios con unos buenos rosetones de nata montada.

El broche de oro: Da el toque maestro regando todo el conjunto con un hilo generoso de miel de palma. ¡A la mesa inmediatamente antes de que el helado empiece a flaquear!


martes, 2 de junio de 2026

BOLLITOS DE MAMI (ESTILO LANZAROTE)

Hoy rescatamos una de esas recetas que son puro tesoro de nuestra tierra: los auténticos Bollitos de Mami. Estos dulces artesanales, típicos de la panadería tradicional de Lanzarote, son mucho más que un simple bocado; son el sabor de la tradición que ha pasado de generación en generación.

Lo que los hace realmente especiales es su textura única —crujiente por fuera y con ese corazón tierno y algo arenoso—, pero sobre todo su aroma inconfundible a matalahúva. Son perfectos para acompañar un buen café o, como hacemos aquí, con un trocito de queso tierno canario.

Prepararlos en casa es volver a los orígenes, a las cocinas de antes donde el tiempo se medía por el olor que salía del horno.

 

 INGREDIENTES:

 

Harina de trigo (repostería): 500 g

Azúcar: 150 g

Huevo: 1 grande

Leche entera: 60 ml

Aceite de girasol (o manteca de cerdo): 100 ml

Matalahúva (anís en grano): 1 cucharada sopera bien llena

Gasificante para repostería: 1 sobre doble (blanco y morado) o 1 cucharadita de levadura química

Almidón de maíz (millo) (Maicena): 1 cucharada de postre (para dar esa textura arenosa)

 

PREPARACIÓN:

 

Aromatizar: En un bol grande, mezcla el aceite (o la manteca ablandada) con el azúcar, el huevo y la leche. Bate bien hasta que el azúcar se disuelva y quede una mezcla homogénea. Añade la matalahúva y remueve para que empiece a soltar su aroma.

Incorporar los secos: Tamiza la harina junto con el gasificante y la cucharadita de almidón (Maicena). Ve añadiéndola poco a poco a los líquidos, mezclando primero con una cuchara de madera y luego con las manos.

El punto de la masa: Debes obtener una masa compacta, un pelín densa pero moldeable, que no se pegue excesivamente a las manos. Déjala reposar unos 15 minutos tapada con un paño limpio.

Dar forma: Precalienta el horno a 180°C. Ve cogiendo porciones de masa, forma bolas del tamaño de una ciruela y aplástalas un poco con la palma de la mano para darles esa forma redondeada y rústica. Colócalas en la bandeja sobre papel de horno, dejando un poco de separación.

Horneado: Hornea durante unos 15-20 minutos. Verás que empiezan a agrietarse por arriba y a tomar un precioso color dorado. Sácalos y déjalos enfriar sobre una rejilla para que se pongan crujientes por fuera y tiernos por dentro.


miércoles, 20 de mayo de 2026

CREMA DE GALLETAS MARÍA Y CARAMELO

¿Hay algo más reconfortante que el sabor de una galleta María con un toque de caramelo? Esta receta transforma ese recuerdo clásico de la infancia en un postre de cuchara cremoso, sedoso y profundamente adictivo. Inspirada en la simplicidad de la cocina casera, nuestra Crema de Galletas María y Caramelo combina la nostalgia de las meriendas de antaño con una textura suave, similar a una mousse, que se deshace en la boca. Es el broche de oro perfecto para cualquier comida familiar, un postre elegante pero cercano que siempre triunfa y que, gracias a su sencillez, se convertirá en un imprescindible en tu recetario.


INGREDIENTES:


100 g de galletas María (y algunas más para decorar, si no tienes tipo María, puedes usar otras)

100 g de azúcar

500 ml de nata para montar (o para cocinar, ambas funcionan)

500 ml de leche entera

40 g de caramelo líquido (más extra para el fondo si lo deseas)

1 sobre de cuajada en polvo (o equivalente en láminas de gelatina)


PREPARACIÓN:


Moler: En primer lugar, tritura las galletas María hasta obtener una harina fina. Puedes usar una batidora de vaso o un procesador de alimentos.

Si quieres el caramelo líquido casero, lo tenemos en el blog, en este enlace (caramelo líquido). Si no, puedes perfectamente comprarlo hecho.

Mezclar: En un cazo mediano, añade las galletas trituradas, el azúcar, la nata, la leche, el caramelo líquido y el sobre de cuajada (según instrucciones del paquete). Tritura todo junto con la batidora de mano para asegurar una mezcla homogénea y sin grumos de galleta o cuajada.

Cocer: Lleva el cazo al fuego a intensidad media. Remueve continuamente con unas varillas para evitar que se pegue al fondo, hasta que la mezcla comience a hervir.

Servir: Una vez que hierva, retira del fuego y vierte la crema en copas de postre, cuencos o hondillas rústicas. Si lo deseas, puedes poner una cucharadita de caramelo líquido en el fondo antes de verter la crema.

Enfriar: Deja templar a temperatura ambiente y luego refrigera durante al menos 3-4 horas (o mejor, de un día para otro) hasta que esté firme y fría.

Presentar: Justo antes de servir, decora cada postre con una galleta María entera coronando la crema o con un par de galletas en el plato de presentación, como en nuestra imagen.


domingo, 19 de abril de 2026

TARTA DE QUESO CON GOFIO

Descubre la combinación perfecta entre la tradición canaria y la repostería clásica. Esta tarta de queso con gofio es mucho más que un postre: es una experiencia sensorial donde la cremosidad aterciopelada del queso abraza el sabor profundo, tostado y auténtico del gofio. Ideal para quienes buscan sorprender con un bocado sofisticado pero lleno de raíces, esta receta logra un equilibrio magistral entre texturas suaves y matices intensos que te transportarán directamente a las islas con cada cucharada.


INGREDIENTES:


Para la base:

200 g de galletas tipo María (o cualquier galleta tostada).

80 g de mantequilla (derretida).

Opcional: 1 cucharada de gofio para darle más sabor a la base.

Para el relleno:

500 g de queso crema (tipo Philadelphia, a temperatura ambiente).

150 g de azúcar (puedes usar azúcar moreno para potenciar el sabor a caramelo).

3 huevos grandes.

200 ml de nata para montar (mínimo 35% materia grasa).

100 g de gofio (el gofio de millo es el más equilibrado para postres).

1 cucharadita de esencia de vainilla.


PREPARACIÓN:


Prepara la base:

Tritura las galletas hasta reducirlas a polvo. Mézclalas con la mantequilla derretida (y la cucharada de gofio si decides ponerla). Cubre el fondo de un molde desmontable (de unos 20-22 cm) presionando bien con el dorso de una cuchara. Mételo en la nevera mientras preparas el relleno.

Prepara el relleno:

Precalienta el horno a 180°C con calor arriba y abajo.

En un bol grande, bate el queso crema con el azúcar hasta que quede una crema suave sin grumos.

Añade los huevos uno a uno, batiendo suavemente después de cada adición para no incorporar demasiado aire.

Incorpora la nata líquida y la vainilla. Mezcla bien.

Paso clave: Tamiza el gofio sobre la mezcla usando un colador fino para evitar grumos. Integra con una espátula o varillas manuales hasta que la mezcla sea homogénea.

Horneado:

Vierte la mezcla sobre la base de galleta. Hornea durante 35-45 minutos.

Punto exacto: La tarta debe verse cuajada por los bordes, pero moverse ligeramente como una gelatina en el centro al sacudirla. No te preocupes, terminará de asentarse al enfriarse.

El reposo (indispensable):

Deja enfriar la tarta a temperatura ambiente. Una vez fría, guárdala en la nevera durante al menos 4 a 6 horas (mejor si es de un día para otro). El gofio necesita este tiempo para hidratarse correctamente y que la textura sea perfecta.

Consejos para el toque maestro

Maridaje ideal: Esta tarta mejora muchísimo si la sirves con un chorrito de miel de palma por encima. El dulzor y el sabor intenso de la miel de palma potencian el carácter del gofio.

Textura: Si te gusta un sabor a gofio muy intenso, puedes subir la cantidad a 120g, pero ten cuidado porque el gofio absorbe mucha humedad y podría quedar un poco más seca. 100g suele ser el punto dulce.

Presentación: Al servirla, puedes espolvorear un poquito de gofio tamizado por encima para decorar o acompañar con unas nueces picadas para dar un toque crujiente.


domingo, 22 de marzo de 2026

CARAMELO LÍQUIDO

Hacer caramelo líquido en casa es mucho más sencillo de lo que parece, pero requiere mucha precaución porque el azúcar alcanza temperaturas muy altas y las quemaduras pueden ser graves.


INGREDIENTES:


Azúcar blanco: 1 taza (200 g).

Agua: 1/2 taza (125 ml) — opcional, para el método húmedo.

Unas gotas de limón: Ayudan a que no cristalice.


PREPARACIÓN:


El método húmedo (el más seguro para principiantes)

En lugar de derretir el azúcar solo, añade un poco de agua. Esto hace que el calor se distribuya de forma más uniforme y evita que se queme demasiado rápido.

Pon el azúcar, el agua y las gotas de limón en un cazo a fuego medio.

No lo remuevas con cuchara. Si lo haces, el azúcar se cristalizará y quedará una pasta arenosa. Simplemente mueve el cazo por el mango de vez en cuando.

Verás que empieza a burbujear. Primero el agua se evapora y luego el azúcar empieza a cambiar de color: de transparente a rubio, y de rubio a ámbar dorado.


El punto crítico

Cuando el caramelo tenga ese color ámbar oscuro (como el de la miel), es el momento de retirarlo. Si te pasas, amargará demasiado; si te quedas corto, solo sabrá a azúcar dulce.


El truco para que quede "líquido" siempre.

Si vas a usar el caramelo directamente en el molde para el flan, viértelo en cuanto esté listo. Pero si quieres que el caramelo se mantenga líquido incluso después de enfriarse (para servir por encima), haz lo siguiente:

Truco del agua caliente: Una vez que el caramelo esté dorado, retira el cazo del fuego y añade 2 o 3 cucharadas de agua hirviendo con mucho cuidado (saltará vapor caliente, protege tu mano). Remueve con una cuchara de madera hasta que se integre. Esto "corta" la cocción y evita que se convierta en un bloque duro al enfriar.

Consejos de Seguridad

No lo pruebes: Por muy tentador que sea, el caramelo está a más de 160°C.

Usa un cazo alto: El azúcar burbujea y sube de volumen al principio.

Limpieza: Para limpiar el cazo después, simplemente llénalo de agua y ponlo a hervir; el caramelo pegado se disolverá solo.


viernes, 27 de febrero de 2026

PACHANGA CANARIA

La pachanga es el dulce rústico por excelencia de nuestras pastelerías: un bollo frito, tierno, rebozado en azúcar y abierto generosamente para albergar una crema pastelera de verdad. Ya sea con la masa artesana de toda la vida o con el truco rápido del pan de perrito, este "bocadillo dulce" es un clásico canario que nunca falla.


1. LA CREMA PASTELERA (Hazla primero para que enfríe)


INGREDIENTES:


500ml de leche entera.

4 yemas de huevo.

125g de azúcar blanco.

45g de maicena (harina fina de maíz, millo).

Aromas: 1 rama de canela y la piel de un limón (solo la parte amarilla).

El Secreto: 30g de mantequilla fría.



PREPARACIÓN:


Infusionar: Pon a calentar la leche con la canela y el limón. Cuando empiece a hervir, apaga el fuego y deja reposar 10 minutos.

Mezclar: En un bol, bate las yemas con el azúcar y la maicena hasta que no haya grumos.

Espesar: Cuela la leche caliente sobre la mezcla de yemas. Vuelve a poner todo al fuego suave y remueve sin parar hasta que espese.

Finalizar: Retira del fuego, añade la mantequilla fría y remueve bien. Tapa con film tocando la crema y deja enfriar.


2. LOS BOLLOS: Dos opciones de preparación


A. OPCIÓN ARTESANA (Masa desde cero)


INGREDIENTES:


500g de harina de fuerza.

200ml de leche tibia.

25g de levadura fresca de panadería.

100g de azúcar.

80g de mantequilla (punto pomada).

2 huevos medianos.

Una pizca de sal.


PREPARACIÓN:


Disuelve la levadura en la leche tibia.

En un bol, mezcla la harina, azúcar, huevos, sal y la leche con levadura. Amasa 5 min.

Añade la mantequilla y amasa 10 min más hasta que la masa esté lisa.

Deja levar en un bol tapado 1 hora y media (hasta que doble su tamaño).

Forma cilindros alargados (como panes de perrito) y deja levar 1 hora más sobre papel de horno.

Fríe en aceite de girasol a fuego medio hasta que doren.


B. OPCIÓN EXPRESS (Con pan de perrito)


INGREDIENTES:


1 paquete de panes de perrito (preferiblemente tipo brioche).

Aceite de girasol para freír.


PREPARACIÓN:


Calienta abundante aceite (que no humee).

Echa los panes enteros y fríe solo 30 segundos por cada lado.

Sácalos a un papel absorbente un segundo y pásalos rápido por el azúcar.


3. EL MONTAJE FINAL:


Azucarar: Pasa los bollos (sean artesanos o de perrito) por azúcar grano mientras estén calientes.

El "Rebatido": Antes de usar la crema fría, bátela con fuerza con un tenedor para que vuelva a estar suave.

Abrir: Haz un corte longitudinal de punta a punta, como un bocadillo.

Rellenar: Pon una capa generosa de crema que asome por los lados.


viernes, 20 de febrero de 2026

BOLLO DE ENSAIMADA DE CREMA CANARIA

Para un mallorquín, llamar "ensaimada" a un bollo alargado con crema puede ser casi un sacrilegio, pero en Gran Canaria tiene una explicación histórica y técnica muy curiosa.


Te explico por qué se quedaron con ese nombre:

1. El ingrediente clave: La "Saïm"

El nombre "ensaimada" viene de la palabra mallorquina "saïm", que significa manteca de cerdo.

Aunque la forma en Canarias cambió (pasó de la espiral plana al "panito" alargado o al bollo de crema), la base de la receta original que llegó a las islas seguía utilizando la manteca de cerdo para dar esa textura hojaldrada y tierna. Al mantener el ingrediente principal, mantuvieron el nombre.

2. La herencia de los maestros mallorquines

A principios del siglo XX, varios maestros panaderos de Baleares se instalaron en Las Palmas de Gran Canaria. Abrieron pastelerías míticas (algunas aún existen o dejaron escuela) y trajeron la técnica de la ensaimada.

La adaptación: Con el tiempo, los gustos locales canarios prefirieron un bollo más esponjoso, alto y "panoso" (ideal para mojar en el café) en lugar de la ensaimada fina y quebradiza de Mallorca.

La receta fue evolucionando hasta convertirse en el "panito" de ensaimada que conoces hoy, pero se quedó con el nombre de sus "ancestros" baleares.

3. La "Ensaimada de Crema" como estándar

En Mallorca, la ensaimada "de verdad" es la lisa (sin nada). En Gran Canaria, la ensaimada por defecto es la que lleva crema. Se hizo tan popular esa versión específica que el nombre "ensaimada" en la isla pasó a asociarse directamente a ese bollo tierno con el surco de crema en medio.


INGREDIENTES:


Para la Masa (El Panito)

500 g de harina de fuerza (fundamental para el levado).

150 ml de leche tibia.

100 g de azúcar.

80 g de manteca de cerdo (a temperatura ambiente).

2 huevos medianos.

25 g de levadura fresca de panadería.

Una pizca de sal.


Para la Crema Pastelera

500 ml de leche entera.

4 yemas de huevo.

120 g de azúcar.

45 g de maicena.

Corteza de un limón y una rama de canela.


Para el Almíbar (El Brillo)

100 ml de agua.

100 g de azúcar y unas gotas de limón.


PREPARACIÓN:


1. Preparar la Crema (Hacerla con antelación):

Infusiona la leche con el limón y la canela. En un bol, mezcla las yemas, el azúcar y la maicena hasta que no haya grumos. Vierte la leche caliente (colada) sobre la mezcla, vuelve al fuego y remueve sin parar hasta que espese mucho. Pásala a un bol, tapa con filme "a piel" y deja enfriar totalmente en la nevera.

2. La Masa y el Amasado:

Disuelve la levadura en la leche tibia. Mezcla con la harina, el azúcar y los huevos. Cuando la masa empiece a unirse, añade la manteca de cerdo y la sal. Amasa unos 15 minutos (a mano o con robot) hasta que la masa sea lisa y elástica. Deja reposar en un bol tapado 1 hora y media hasta que doble su tamaño.

3. Técnica de Enrollado (El secreto de la miga):

Divide la masa en bolas de unos 80-90 g.

Con un rodillo, estira cada bola formando un rectángulo fino.

Enrolla el rectángulo sobre sí mismo por el lado más largo, apretando ligeramente, para crear un cilindro. Este enrollado es el que crea las capas de la miga para que sea tipo "ensaimada".

Coloca los cilindros en la bandeja de horno con el cierre hacia abajo.

Con una tijera o cuchilla, haz un corte profundo a lo largo de todo el bollo.

Deja levar 1 hora más en un lugar cálido.

4. Horneado, Relleno y Brillo:

Hornea a 180°C durante 12-15 minutos (que doren, pero sigan blandos). Deja enfriar.

El Almíbar: Hierve el agua con el azúcar 5 minutos hasta que espese un poco.

El Montaje: Una vez fríos, rellena el surco con la crema usando una manga pastelera. Para terminar, pincela toda la parte del bollo con el almíbar para darle ese brillo pegajoso tan rico.


TORTAS DE MILLO (MAÍZ) TRADICIONALES

Estas pastas son un tesoro de nuestra repostería. La clave está en el aroma del limón y la matalahúva combinados con el tostado del millo.


INGREDIENTES:


500 g de harina de millo (maíz) molida fina.

200 g de azúcar blanca.

200 g de manteca de cochino (cerdo) (importante: punto pomada, blandita).

1 cucharada de canela molida.

Ralladura de 2 limones (solo la parte amarilla).

1 cucharadita de matalahúva (anís en grano).

1 taza de agua (añadir poco a poco).


PREPARACIÓN:


Aromatizar el seco: En un bol grande, mezcla primero los ingredientes secos: el millo, el azúcar, la canela, la matalahúva y la ralladura de limón. Remueve bien para que los aromas se distribuyan.

Integrar la grasa: Añade la manteca de cochino. Empieza a trabajarla con las puntas de los dedos incorporándola a la harina hasta que parezca arena gruesa.

El punto de la masa: Ve vertiendo el agua poco a poco mientras amasas.

Truco: No busques una masa elástica como la del pan; busca una masa compacta pero que no se pegue a las manos. Si te pasas de agua, quedarán duras; si falta, se desmigarán demasiado.

Formado artesanal: Haz bolas del tamaño de una ciruela. Aplástalas ligeramente con la palma de la mano sobre la bandeja (con papel de horno) y, con el dedo pulgar, hazles el clásico hundimiento o "ombligo" en el centro.

El horneado perfecto: Introduce la bandeja en el horno precalentado a 170°C.

Hornea durante 30 minutos.

Para el dorado: Si pasados los 30 minutos las ves muy pálidas, sube la bandeja a la parte alta los últimos 2-3 minutos con el calor arriba para que cojan ese color tostado de la foto.

Un par de consejos:

La Matalahúva: Si quieres un sabor más intenso, machaca un poquito los granos de anís en un mortero antes de echarlos.

El reposo: Al sacarlas del horno estarán blandas (parecerá que están crudas, pero no). No las toques. Déjalas enfriar totalmente en la bandeja; al enfriarse la manteca, es cuando cogen su textura crujiente y firme.

Es totalmente normal que las tortas de millo se abran; de hecho, esas grietas son parte de su identidad visual y demuestran que tienen la textura correcta. Aquí te explico las 3 razones principales por las que sucede:

La falta de gluten del millo (Maíz)

A diferencia de la harina de trigo, el millo no tiene gluten. El gluten es lo que da "elasticidad" a las masas. Como esta masa es más "seca" y quebradiza, en cuanto el calor del horno hace que la torta se expanda un poco, la superficie no puede estirarse y se quiebra, creando esas grietas tan típicas.

La Manteca de Cochino

La manteca crea una textura muy arenosa (tipo polvorón). Al hornearse, la grasa se funde y separa las partículas de harina. Este proceso hace que la masa se asiente y se abra, dándole ese aspecto rústico que hemos visto en las imágenes.

El choque de temperatura

Al meter la masa (que está a temperatura ambiente) en un horno a 170°C, la parte exterior se cocina y se endurece primero. Cuando el interior se calienta y suelta el poco vapor que tiene, presiona hacia afuera y rompe la costra exterior ya formada.

Si no se abrieran, quedarían como un pedrusco duro; las grietas son señal de que la torta estará tierna y crujiente al mismo tiempo.


Puedes sustituir la manteca por mantequilla, pero hay un par de cosas que debes tener en cuenta porque la mantequilla y la manteca no se comportan igual en el horno.

Aquí te explico los cambios que notarás:

El Sabor y el Aroma

Manteca: Tiene un sabor más neutro (o un toque "animal" muy sutil) que deja que resalte mucho el limón y la matalahúva.

Mantequilla: Aportará un sabor más lácteo, dulce y un aroma a pastelería francesa. Estarán riquísimas, pero sabrán menos "a pueblo" y más a galleta fina.

La Textura (El punto clave)

Manteca: Es 100% grasa. Esto hace que la torta sea extremadamente quebradiza y se deshaga en la boca (textura tipo polvorón).

Mantequilla: Tiene aproximadamente un 18% de agua. Esa agua, al mezclarse con el millo, puede hacer que la masa quede un poco más dura o compacta al enfriarse, en lugar de tan arenosa.

Consejos si vas a usar mantequilla:

Usa la misma cantidad: Mantén los 200 g, pero asegúrate de que esté en "punto pomada" (blandita pero no líquida) para que se integre bien con el millo.

Cuidado con el azúcar: Como la mantequilla ya es un poco dulce, asegúrate de no pasarte con el azúcar para que no resulten empalagosas.

Vigila el dorado: La mantequilla se dora mucho más rápido que la manteca debido a los sólidos lácteos que contiene. Ten mucho cuidado al final del horneado porque podrían pasar de "doraditas" a "quemadas" en cuestión de un minuto



martes, 10 de febrero de 2026

TORRIJAS GOMERAS O "TRUCHAS GOMERAS”

Las torrijas gomeras, a menudo conocidas como "truchas" o incluso "churros gomeros", son una exquisitez única que se desvía de la torrija tradicional para ofrecer una experiencia culinaria diferente. Su ingrediente estrella, el queso tierno, las convierte en un bocado inolvidable.

Aunque la torrija de pan es la más extendida comercialmente, la torrija gomera sobrevive como un tesoro familiar que brilla especialmente durante el Carnaval y la Semana Santa. Su singularidad reside en el uso del queso tierno local, un ingrediente que históricamente aprovechaba el excedente de la producción quesera de la isla para dar cuerpo y un contraste salino único a la masa dulce.

Hoy en día, es una joya de la gastronomía rural que se mantiene viva gracias al maridaje con la miel de palma, recordándonos que en La Gomera, el postre no solo es azúcar, sino también historia y producto de la tierra.


INGREDIENTES:


Queso tierno de La Gomera (desmenuzado)

Huevos

Harina de trigo

Leche

Ralladura de limón

Azúcar

Un toque de anís o matalahúga (opcional)

Aceite para freír

Azúcar para espolvorear o miel de palma para acompañar


PREPARACIÓN:


En un bol grande, bate los huevos junto con la leche y el azúcar hasta obtener una mezcla homogénea.

Incorpora la harina poco a poco, batiendo constantemente para evitar grumos, hasta que la masa adquiera una consistencia espesa.

Añade el queso tierno desmenuzado y la ralladura de limón. Si lo deseas, integra también un toque de anís o matalahúga para un aroma especial. Mezcla bien hasta que todos los ingredientes estén combinados.

Calienta abundante aceite en una sartén a fuego medio-alto.

Con la ayuda de una cuchara, toma porciones de la masa y déjalas caer directamente en el aceite caliente. Fríe hasta que estén doradas y crujientes por fuera, y tiernas por dentro.

Retira las truchas fritas del aceite y colócalas sobre papel absorbente para escurrir el exceso de grasa.

Sírvelas inmediatamente, espolvoreadas con azúcar o acompañadas de la tradicional miel de palma, que realza su sabor isleño.


miércoles, 28 de enero de 2026

OREJAS DE CARNAVAL

Aunque son muy famosas en toda España (especialmente en Galicia), en las Islas Canarias se disfrutan muchísimo durante estas fiestas, compitiendo a veces con nuestras queridas Tortillas de Calabaza. Lo que hace especiales a las orejas es su textura: deben quedar crujientes, finas y burbujeantes. Aquí tienes la receta paso a paso para que te salgan perfectas.


INGREDIENTES:  


Para unas 20-30 orejas (dependiendo del tamaño):

Harina de trigo: 500 g (aproximadamente)

Huevos: 2 unidades

Mantequilla (o manteca de cerdo): 100 g (derretida y templada)

Anís (licor): 50 ml (le da el toque auténtico)

Agua templada: 100 ml (con una pizca de sal)

Ralladura: de 1 limón o 1 naranja

Azúcar: 60 g (y un poco más para espolvorear al final)

Azúcar glas (opcional)

Aceite de girasol: abundante, para freír


PREPARACIÓN:


Preparar la masa

En un bol grande, mezcla el agua templada, la sal, el azúcar, los huevos, la ralladura de limón, el anís y la mantequilla derretida. Bate un poco hasta que esté todo integrado.

Añadir la harina

Ve incorporando la harina poco a poco. Empieza mezclando con una cuchara y, cuando la masa sea más consistente, pásala a una superficie limpia y amasa con las manos.

El truco: La masa debe quedar elástica y no pegarse a las manos. Si ves que necesita un poco más de harina, añádela con cuidado.

El reposo (Fundamental)

Forma una bola con la masa, tápala con un paño limpio y déjala reposar al menos 30 a 60 minutos. Esto permite que el gluten se relaje y podamos estirarla sin que se encoja.

Estirar y dar forma

Coge pequeñas porciones de masa (del tamaño de una nuez) y estíralas con un rodillo.

Nota: Deben quedar casi transparentes. Cuanto más finas, más ricas y crujientes quedarán. Si quieres que parezcan "orejas", pellizca un extremo de la masa al echarla a la sartén.

La fritura

Calienta abundante aceite en una sartén honda. Cuando esté bien caliente (pero sin humear), añade las masas. Se cocinarán muy rápido (unos 30-60 segundos por lado). Verás que salen unas burbujas características.

El toque final

Al sacarlas, ponlas sobre papel absorbente y, mientras sigan calientes, espolvoréalas con azúcar glas o azúcar blanca normal.

Tres consejos para que te queden del 10

Aromatiza el aceite: Si quieres un sabor más profundo, fríe una cáscara de limón en el aceite antes de empezar y luego retírala.

Temperatura constante: Si el aceite se enfría, la masa absorberá mucha grasa. Si está muy caliente, se quemarán por fuera y quedarán crudas. Mantén el fuego medio-alto.

Sustitución: Si no te gusta el anís, puedes usar zumo de naranja, pero el licor ayuda a que la masa sea más crujiente


domingo, 21 de diciembre de 2025

ALMENDRADOS CANARIOS


Los almendrados son mucho más que una simple galleta; son un bocado de la historia y el paisaje de Canarias. Con una textura que equilibra perfectamente un exterior ligeramente crujiente y un corazón tierno y aromático, este dulce es el embajador de las zonas altas de las islas, como Tejeda en Gran Canaria o Santiago del Teide en Tenerife.

Su receta, sencilla y humilde, se basa en la calidad de su ingrediente estrella: la almendra. Al no contener harina de trigo, ofrecen un sabor intenso y puro que se realza con el frescor del limón y el toque cálido de la canela. Son el acompañamiento perfecto para un café a media tarde o para cerrar una comida familiar con el auténtico sello del recetario canario.

Prepararlos en casa es viajar por un momento a esos pueblos de piedra y balcones de madera, llenando la cocina de un aroma irresistible y nostálgico.


INGREDIENTES:


500 g de almendra cruda molida (harina de almendra).

400 g de azúcar blanco.

3 huevos grandes (L).

Ralladura de 1 limón grande (solo la parte amarilla).

1 cucharadita de canela en polvo.

Almendras enteras (para decorar cada galleta).


PREPARACIÓN:


Mezcla de secos: En un bol grande, combina la almendra molida con el azúcar y la canela. Asegúrate de que no queden grumos grandes de almendra.

Aromatizar: Añade la ralladura de limón a la mezcla anterior. Este es el secreto del aroma canario, así que no escatimes.

Integrar los huevos: Añade los huevos de uno en uno, mezclando bien con una cuchara de madera o con las manos. Debes obtener una masa compacta, algo pegajosa pero manejable.

Reposo (Opcional pero recomendado): Deja reposar la masa unos 15-20 minutos para que la almendra absorba la humedad y los sabores se asienten.

Formar las galletas: Precalienta el horno a 180°C. Haz pequeñas bolas del tamaño de una nuez y colócalas en una bandeja de horno con papel vegetal, dejando espacio entre ellas.

El toque final: Aplasta ligeramente cada bola con el dedo y coloca una almendra entera en el centro, presionando un poco para que se pegue.

Horneado: Hornea durante unos 12-15 minutos o hasta que veas que los bordes están ligeramente dorados. No las dejes demasiado tiempo o se pondrán duras al enfriar.

Consejos de experto

Textura: Al sacarlas del horno estarán blandas; no te preocupes, endurecen al enfriarse y adquieren su textura característica.

Conservación: Guárdalas en una caja de lata para que se mantengan perfectas durante días.


jueves, 27 de noviembre de 2025

VOLCÁN DE GOFIO Y CHOCOLATE CON CORAZÓN FUNDENTE DE RON MIEL



 INGREDIENTES:


-Para el Corazón de Ron Miel (Se prepara antes)

30 g de chocolate blanco para repostería.

15 ml de Nata líquida para montar (35% M.G.).

20 ml de Ron Miel canario.


-Para la Masa del Volcán

100 g de chocolate negro (mínimo 70% cacao).

100 g de mantequilla sin sal.

2 huevos enteros (Talla L).

2 yemas de huevo (Talla L).

50 g de azúcar (blanco o moreno).

30 g de Harina de Trigo (de repostería).

20 g de Gofio de millo (maíz).

Una pizca de sal.


-Para el Acompañamiento

Helado de Vainilla, Mousse de Gofio o Nata montada.

Almendras tostadas y troceadas.

Un chorrito de Miel de Palma (opcional, para decorar).


PREPARACIÓN:


-Paso 1: El Corazón de Ron Miel (¡Esencial empezar con esto!)

Derrite el chocolate blanco en un bol al baño maría o en el microondas (con cuidado para que no se queme).

Calienta la nata ligeramente y mézclala con el chocolate blanco derretido hasta obtener una ganache homogénea.

Añade el Ron Miel y mezcla. La ganache se volverá más líquida, pero no pasa nada.

Vierte esta mezcla en una cubitera de silicona pequeña o en pequeños moldes (del tamaño de una uva grande).

Congela durante al menos 3 horas. Deben estar completamente sólidos para hornear.

-Paso 2: La Masa de Gofio y Chocolate

Derrite el chocolate negro junto con la mantequilla al baño maría o en el microondas a baja potencia. Remueve hasta obtener una mezcla brillante y homogénea. Deja templar.

En un bol aparte, bate los huevos enteros, las yemas y el azúcar hasta que la mezcla blanquee y esté espumosa.

Incorpora la mezcla de chocolate y mantequilla templada a la mezcla de huevos, batiendo a velocidad baja hasta que se integren.

Tamiza la harina de trigo, el gofio y la pizca de sal. Incorpóralos a la mezcla con una espátula, con movimientos suaves y envolventes, hasta que no queden grumos.

-Paso 3: Montaje y Horneado

Precalienta el horno a 220 °C (calor arriba y abajo). Es crucial que el horno esté muy caliente.

Engrasa y enharina (o usa cacao en polvo) los moldes individuales de coulant (o flaneras) para que no se peguen.

Llena cada molde hasta la mitad con la masa.

Saca un "corazón" de Ron Miel congelado del congelador e insértalo en el centro de la masa, empujando suavemente.

Cubre el corazón con el resto de la masa, llenando el molde hasta ¾ partes.

Hornea durante 10-12 minutos. El tiempo es aproximado; las paredes deben estar firmes, pero el centro debe temblar ligeramente.

-Paso 4: Presentación (Erupción Navideña)

Saca los volcanes del horno y déjalos reposar 1 minuto.

Desmolda sobre un plato de postre.

Sirve inmediatamente con una bola de helado de vainilla o la mousse de gofio (que contrasta el calor con el frío).

Espolvorea con almendras troceadas y, si quieres un toque extra de dulzor, un hilo de Miel de Palma por encima.

Al cortar o clavar la cuchara en el volcán, el corazón fundente de Ron Miel se desbordará, creando una "erupción" dulce y alcohólica. ¡Perfecto para un fin de fiesta canario


domingo, 2 de noviembre de 2025

CABALLEROS POBRES


Los “Caballeros pobres” son un postre tradicional canario que se remonta al siglo XVII, reflejando la creatividad culinaria de la época con ingredientes sencillos pero llenos de sabor. Este dulce combina la suavidad del pan remojado en vino y especias con la riqueza de los huevos batidos con azúcar, creando un contraste delicioso entre texturas y aromas. Su preparación, sencilla pero elegante, muestra cómo los ingredientes cotidianos podían transformarse en un manjar apreciado en la gastronomía antigua de Canarias.

 

INGREDIENTES:

 

Rebanadas de pan

Vino (blanco o tinto, al gusto)

Canela en polvo

Azúcar

Matalahúva (anís en grano)

Huevos

Aceite o manteca para freír

 

PREPARACIÓN:

 

Remojar el pan:

Mezcla el vino con canela, matalahúva y un poco de azúcar. Sumerge las rebanadas de pan en esta preparación, dejando que absorban los aromas y sabores de las especias y el vino.

Preparar los huevos:

Bate los huevos con azúcar y añade un poco del líquido sobrante del vino especiado. Esta mezcla aportará una capa cremosa y dulce al pan frito.

Freír el pan:

Calienta aceite o manteca en una sartén a fuego medio. Fríe las rebanadas de pan remojadas hasta que estén doradas y crujientes por fuera.

Añadir el huevo:

Una vez doradas, coloca una o dos cucharadas de la mezcla de huevo sobre cada rebanada mientras aún están en la sartén. Esto añadirá textura y un sabor más profundo al dulce.

Escurrir y servir:

Retira las rebanadas de la sartén y colócalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa. Luego, dispón los “Caballeros pobres” en una bandeja para servir.

jueves, 30 de enero de 2025

LECHE ASADA AL ESTILO CANARIO CON RON MIEL

La gastronomía canaria es un reflejo de su historia y su tierra, donde los ingredientes sencillos se convierten en auténticas delicias llenas de matices y tradición. Entre los postres más apreciados, la leche asada destaca por su textura firme, su irresistible capa caramelizada y ese sabor casero que nos transporta a las cocinas de antaño.

En esta versión especial, le damos un giro isleño incorporando Ron Miel Canario, un licor emblemático de las islas que aporta un toque dulce y aromático, realzando la cremosidad del postre sin restarle sutileza. El resultado es un bocado con carácter, en el que la suavidad de la leche, la calidez de la canela y el toque de licor se combinan a la perfección. Un postre tradicional con un toque isleño que le aporta más carácter y profundidad de sabor.


INGREDIENTES:


1 litro de leche entera

5 huevos

200 g de azúcar

1 cucharadita de esencia de vainilla

Ralladura de limón (preferiblemente canario)

1 ramita de canela

50 ml de Ron Miel Canario

100 g de azúcar extra para el caramelo

Opcional: un poco más de Ron Miel para servir


PREPARACIÓN:


Caramelo:

En un molde apto para horno, derrite los 100 g de azúcar extra a fuego medio hasta que se forme un caramelo dorado. Opcional: cuando esté listo, añade unas gotas de Ron Miel para darle un aroma especial.

Reparte el caramelo por la base del molde y deja enfriar.

Infusión:

En un cazo, calienta la leche con la canela y la ralladura de limón, sin que llegue a hervir.

Retira del fuego y deja infusionar unos minutos.

Mezcla principal:

En un bol, bate los huevos con el azúcar y la vainilla hasta que la mezcla sea homogénea.

Añade el Ron Miel y mezcla bien.

Incorpora poco a poco la leche templada, removiendo constantemente.

Horneado:

Vierte la mezcla en el molde caramelizado.

Hornea a 180°C durante 40-50 minutos, hasta que la superficie esté dorada y cuajada.

Para comprobar si está lista, inserta un palillo en el centro: debe salir limpio.

Enfriado y servicio:

Deja enfriar y refrigera antes de servir.

Para un toque final, puedes añadir un chorrito de Ron Miel sobre la leche asada antes de servir.


jueves, 16 de enero de 2025

ALBÓNDIGAS DULCES CANARIAS O REPÁPALOS


Esta receta, que forma parte de nuestra tradición familiar, se la dedico con mucho cariño a mi abuela y mi madre. Siempre nos poníamos morados con ellas, y aunque sé que la receta es de Extremadura, en nuestra casa la adoptamos como propia. La receta está tal y como me la dictaron ellas. No os olvidamos, siempre con nosotros.

 

INGREDIENTES:


Leche

Cáscara de limón

Canela molida

Canela en rama

Azúcar

3 ó 4 huevos

Pan rallado

Aceite

 

PREPARACIÓN:

 

En un caldero, ponemos leche y añadimos la cáscara de un limón, canela molida y en rama (todo al gusto) y azúcar.

Dejamos hervir.

Mientras tanto, batimos bien los huevos y, poco a poco, vamos incorporando pan rallado (el normal). Amasamos hasta formar una masa consistente.

En una sartén, calentamos aceite y le añadimos la cáscara de limón. Cuando esté caliente, con dos cucharas formamos bolitas con la masa que preparamos y las freímos hasta que estén doradas.

Una vez fritas, escurrimos bien el aceite, y las metemos dentro del caldero con la leche y se dejan hervir, para que se empapen bien y cojan el gusto.

Por último, se mete en la nevera los repápalos dentro de la leche (por supuesto templados) y cuando esté bien frío, lo servimos en un plato, en una taza grande, si quieres le echas un poco más de canela molida, y a engordar.

Ten cuidado de que son muy adictivos, sobre todo cuando hace mucho calor.

 

miércoles, 18 de diciembre de 2024

TRUCHAS DE BATATA (O BONIATO)

Las Truchas de Batata o Boniato, son una variación de las tradicionales truchas de cabello de ángel, pero con un delicioso relleno de batata, que aporta un sabor más suave y dulce. Este dulce es muy popular en las Islas Canarias, donde la batata es un ingrediente esencial en muchos postres típicos. La combinación de la masa crujiente y el relleno de batata hace que estas truchas sean irresistibles. Aunque la receta tradicional es bastante sencilla, se puede acelerar el proceso usando obleas compradas, lo que te permitirá disfrutar de este manjar en poco tiempo. ¡Un bocado típico de Canarias que no puedes dejar de probar!


INGREDIENTES:


1/2 kg de harina

125 gr de manteca de cerdo

190 ml de agua

Sal al gusto

Anís en grano (al gusto, pero con moderación para dar un toque sutil)

Batatas, Boniatos (aproximadamente 500 gr)

Aceite para freír

Azúcar (al gusto para espolvorear)


PREPARACIÓN:

La masa:

En un recipiente grande, coloque la harina. A continuación, ablanda la manteca de cerdo con las manos y mézclala bien con la harina, integrándola de manera uniforme. La manteca le dará a la masa una textura suave y un sabor delicado. Agregue el anís en grano, que aportará un toque aromático y especiado, perfecto para equilibrar el dulzor del relleno de batata. Retire bien la mezcla para distribuir el anís de manera homogénea.


Añadir agua tibia:

Calienta ligeramente el agua y disuelve en ella una pizca de sal. Poco a poco, ve agregando el agua tibia a la mezcla de harina y manteca, mientras amasas. Es importante ir agregando el agua con cuidado para que la masa no quede demasiado líquida. Amasa hasta conseguir una textura suave, lisa y que se despegue fácilmente de las manos. Si es necesario, ajuste la cantidad de agua. Deja reposar la masa durante 10 a 15 minutos, cubriéndola con un paño limpio.


Prepare el relleno de batata:

Pela las batatas y córtalas en trozos. Hiérvelas en agua con una pizca de sal hasta que estén tiernas (aproximadamente 20-25 minutos). Una vez cocidas, escúrrelas y haz un puré con un tenedor o con un procesador de alimentos. Si lo deseas, puedes agregar un poco de azúcar al puré para que el relleno quede más dulce y un toque de canela o ralladura de limón para aromatizarlo. Deja enfriar el puré de batata antes de usarlo.


Formar las obleas (opcional si usas obleas compradas):

Si decides hacer las obleas caseras, toma la masa y extiéndela sobre una superficie ligeramente enharinada. Con un rodillo, estírala lo más fino posible. Esto es importante, ya que de esta manera las truchas quedarán crujientes por fuera y suaves por dentro. Corta círculos con un cortador o un vaso, de aproximadamente unos 8 a 10 cm de diámetro.

Alternativa rápida: Si prefieres ahorrar tiempo, puedes usar obleas ya hechas, que se venden fácilmente en hiper o supermercados. 


Rellenar las truchas:

Coloque una pequeña porción de puré de batata en el centro de cada círculo de masa. Humedece los bordes de la masa con un poco de agua para que se adhieran bien. Luego, dobla las obleas sobre sí mismas, formando una especie de empanadilla. Sella los bordes con un tenedor para evitar que se abran al freír.


Freír las truchas:

En una sartén grande, calienta suficiente aceite para freír. El aceite debe estar bien caliente, pero no humeante, para evitar que las truchas se quemen rápidamente. Coloca las truchas en la sartén y fríelas hasta que estén doradas y crujientes, lo cual suele tomar unos 2-3 minutos por cada lado. Asegúrese de no llenar la sartén en exceso para que se cocine de manera uniforme.


Finalización y presentación:

Una vez fritas, retire las truchas con cuidado y colócalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite. Mientras todavía estén calientes, espolvorea azúcar al gusto. Si prefieres un toque aún más dulce, puedes espolvorear un poco de canela o azúcar glas.


Consejo adicional:

Si te sobra puré de batata, puedes usarlo para otros postres o acompañamientos, como tortas o cremas. Además, si prefieres hacer las obleas caseras, puedes preparar la masa un día antes y guardarla en la nevera para facilitar el proceso. Si buscas un método más rápido, también puedes comprar el dulce de batata ya preparada en tiendas de alimentación

Las Truchas de Batata son un dulce único y delicioso de las Islas Canarias, que combina la suavidad de la batata con el crujido de la masa frita. Son perfectos para compartir en reuniones familiares o para un momento dulce en cualquier ocasión especial. 

domingo, 1 de diciembre de 2024

YEMAS DE PAPAS NEGRAS

Las Yemas de Papas Negras son una versión única y deliciosa de las yemas tradicionales, destacándose por el uso de las papas negras cultivadas en Canarias. Este tubérculo autóctono, con su textura, le da un giro especial al postre, aportando una riqueza que lo diferencia de otras recetas. Las papas negras, cultivadas en los suelos volcánicos de las Islas Canarias, combinan perfectamente con las almendras y el azúcar, creando una mezcla de sabores suaves y elegantes. Un dulce perfecto para quienes buscan disfrutar de una tradición canaria con un toque innovador.


INGREDIENTES:


600 g de papas negras

500 g de azúcar

500 g de almendras horneadas y molidas

5 yemas de huevo (batidas)

Azúcar glas (para espolvorear)

Una pizca de sal


PREPARACIÓN:

Cocinar las Papas

Lava las papas negras con cuidado, asegurándote de quitarles bien la tierra. Luego, ponlas a cocer en una olla con agua y una pizca de sal, hasta que queden completamente blandas. Este proceso puede tomar entre 30 y 40 minutos dependiendo del tamaño de las papas.

Triturar las Papas

Una vez cocidas, escúrrelas y, mientras aún estén calientes, pélalas. Tritura las papas con un tenedor o un pasapurés hasta obtener un puré fino y sin grumos. Resérvalo.

Prepare la Mezcla

En una sartén grande o cazo, agregue el puré de papas junto con el azúcar y cocine a fuego lento. Remueve constantemente con una cuchara de madera para evitar que se pegue o se queme. A medida que el azúcar se disuelve, el puré se irá convirtiendo en una mezcla espesa con textura de almíbar.

Incorporar las Almendras Molidas

Cuando el puré de papas y el azúcar estén bien mezclados y espese un poco, agregue las almendras horneadas y molidas. Revuelve bien para que se integren perfectamente.

Añadir las Yemas de Huevo

Batir las 5 yemas de huevo en un recipiente aparte. Luego, agrégalas a la mezcla de papas y almendras en el cazo. Es importante que las yemas se agreguen de manera gradual y que no estén demasiado calientes las papas, para evitar que se cocinen demasiado rápido y se formen grumos.

Cocinar a Fuego Lento

Sigue cocinando a fuego lento y revolviendo constantemente. La mezcla debe espesar aún más y tomar una textura densa. Esto puede tardar entre 10 y 15 minutos, dependiendo del fuego.

Formar las Yemas

Cuando la mezcla esté lista y tenga una consistencia que permita formar bolitas, deja que se enfríe un poco.

Añadir las Canastillas de Papel:

Para una presentación aún más elegante y tradicional, puedes colocar las Yemas de Papas Negras en pequeñas canastillas de papel o moldes de papel que se utilizan comúnmente para los dulces. Estos moldes no solo ayudan a mantener la forma de las yemas, sino que también les otorgan un toque delicado y decorativo, haciendo que cada bocado sea aún más especial. Las canastillas son perfectas para ocasiones festivas o cuando quieras presentar este dulce de manera más refinada, añadiendo un detalle bonito y práctico a tu mesa.


martes, 26 de noviembre de 2024

TIRIJALAS

Las tirijalas son un dulce emblemático de la tradición canaria, especialmente grabado con cariño en la memoria de las generaciones más mayores. Estas golosinas artesanales se vendían antiguamente por las calles al grito de "¡Tirijalas!", atrayendo a niños y adultos que corrían a por ellas como si de un tesoro se tratase. Su aroma a miel de caña es capaz de transportar a épocas en las que lo artesanal y la destreza del dulcero eran lo más valorado. Estas golosinas, hechas con pocos ingredientes, son un pedacito de historia que se resiste a desaparecer y que requiere técnica, fuerza y paciencia para elaborarse correctamente.

Lo fundamental de la Tirijala: No es un caramelo que simplemente se cuece y se vierte en un molde. Su nombre proviene de la técnica de elaboración: "Tirar y jalar". Se trata de un caramelo elástico y chicloso que obtiene su textura y su color blanquecino o ámbar claro mediante un proceso manual de estirado y aireado repetitivo. Si no se "tira y jala", no es tirijala.


INGREDIENTES:


1/2 litro de miel de caña (idealmente de la mejor calidad).

1/4 kg de azúcar (blanco o moreno, según la intensidad que desees).

Cáscara de un limón (sin la parte blanca para evitar amargor, opcional).

Una pizca de canela en polvo o anís en grano (opcional, según tradición local).


UTENSILIOS:

Un cazo o perol grande y hondo para cocinar el caramelo.

Una cuchara o espátula de madera.

Una superficie de mármol o piedra lisa y fría (enharinada con un poco de azúcar glas o harina de maíz para que no se pegue).

Un gancho o soporte fuerte (tradicionalmente un gancho de madera o metal fijado a la pared) o, en su defecto, dos personas para trabajar la masa.

Papel de horno o celofán cortado en tiras para envolver.

Un recipiente con agua fría para comprobar la temperatura y consistencia del caramelo.


PREPARACIÓN:


Cocción del caramelo:

En el perol, mezcle la miel de caña con el azúcar.

Agregue la cáscara de limón y las especias (si las usa) para aromatizar.

Pon el cazo a fuego medio y remueve constantemente al principio hasta que el azúcar se disuelva. Luego, deja cocer a fuego lento-medio sin remover demasiado (o se azucarará), vigilando que no suba y se derrame.

Prueba del punto del caramelo (Crucial):

Este es el paso más delicado. Necesitas el caramelo a punto de bola dura o crack suave, justo antes de que se vuelva totalmente quebradizo.

Vierte una gota en el recipiente con agua fría: si al tocarla con los dedos se aguanta lo suficiente para moldearla y al sacarla se mantiene elástica pero se vuelve quebradiza rápidamente, está lista. Un termómetro de azúcar te ayudará a buscar entre 120-130°C.

Retira del fuego inmediatamente y quita las cáscaras de limón.

Enfriado y Trabajo en la Superficie Fría:

Vierte con cuidado la masa de caramelo caliente sobre la superficie de mármol enharinada o ligeramente engrasada.

Deja enfriar unos minutos hasta que puedas manipularla sin quemarte (estará muy caliente).

Usa una rasqueta para ir plegando los bordes del caramelo hacia el centro para uniformar la temperatura.

La Técnica del "Tirar y Jalar":

Una vez que el caramelo esté templado pero aún muy maleable, levanta la masa.

Si usas un gancho: Cuelga la masa del gancho. Tira hacia abajo con ambas manos para estirarla. Vuelve a doblar la tira estirada hacia arriba, pásala por encima del gancho y vuelve a tirar.

Si lo haces a mano: Trabaja con otra persona. Estiren la masa en el aire, pliéguenla, vuelvan a estirar.

Repetición: Debes repetir este proceso de estirado y plegado continuamente durante al menos 15-20 minutos, o más si la cantidad es grande. Verás cómo el caramelo, inicialmente oscuro, se va volviendo de un color ámbar claro opaco o casi blanco a medida que se airea. Se volverá más firme, elástico y chicloso.

Formado y Envoltorio:

Antes de que se endurezca del todo, estira el caramelo en tiras largas o cordones del grosor de un dedo.

Usa unas tijeras para cortar las tiras en porciones individuales o "bastones".

Envuélvelas rápidamente en las tiras de papel de horno o celofán, ya que tienden a pegarse unas con otras o a absorber humedad.

Nota: La tirijala no es un caramelo "completamente sólido" de aspecto cristalino o de cono; es un caramelo elástico y masticable, típicamente de forma alargada.