Este Alioli de Pimiento Rojo Casero es el acompañante perfecto para unas patatas asadas, carne a la brasa o incluso para darle un toque diferente a unos tacos.
El auténtico alioli (all i oli) es solo ajo y aceite. Punto. No lleva nada más, y ligarlo a mano en un mortero es casi un arte que requiere tiempo y maña.
Nuestra receta de hoy, aunque la llamamos alioli porque es cremosa y tiene ese golpe de ajo irresistible, técnicamente es una lactonesa aromatizada con pimiento rojo. Al no llevar huevo, sino una base de leche, es mucho más estable, aguanta mejor el calor (es perfecta para barbacoas al aire libre) y dura más tiempo en la nevera sin riesgo de cortarse. Así que, aunque los expertos frunzan el ceño, disfruto de este "alioli moderno" igual o más que del tradicional
Esta receta es rápida, limpia y el resultado es una salsa espectacular que sorprenderá a todos por su sabor y color.
Ajo: 2 dientes (puedes añadir más si te gusta muy potente, o menos si prefieres suavidad. ¡A tu gusto!).
Pimiento Rojo: Un trozo generoso (aproximadamente 1/4 o 1/3 de pimiento, bien lavado y sin semillas).
Leche: 1/4 de vaso (es importante que esté a temperatura ambiente).
Aceite: 1 vaso y medio (girasol para suavidad o oliva virgen extra para intensidad).
Limón: Un chorrito para dar brillo y conservar.
Vinagre: Media cucharadita de café (para dar un toque de acidez).
Sal: Al gusto.
PREPARACIÓN:
Pica y prepara: Pica los dientes de ajo y el pimiento rojo en trozos pequeños para facilitar el batido.
Todo al vaso: Introduce todos los ingredientes en el vaso de la batidora o en un recipiente alto. Asegúrate de que no queden burbujas de aire grandes entre los pimientos y el aceite.
El secreto del brazo: Introduce el brazo de la batidora hasta el fondo del vaso, asegurándote de que cubra la leche y el ajo. No lo muevas.
Emulsión: Empieza a batir a velocidad media-alta, manteniendo la posición fija en el fondo. Verás cómo los ingredientes empiezan a "ligar" y a cambiar de color, subiendo la salsa por los lados.
Movimiento suave: Una vez que la base esté espesa y veas que la emulsión se ha formado, comienza a mover la batidora muy suavemente de abajo hacia arriba para incorporar el resto del aceite y los trocitos de pimiento.
Ajuste de textura: Si notas que la salsa queda muy suelta, no te asustes. Sigue batiendo y añade un hilo de aceite extra muy poco a poco hasta lograr la densidad perfecta. El pimiento tiene mucha agua, así que a veces necesita un poco más de aceite para espesar.
Reposo en frío: Una vez lista, pásala a un tarro y guárdala en la nevera. Al enfriarse, la textura se volverá aún más firme y deliciosa, y los sabores se asentarán.