Tradicionalmente, el escaldón se hace con caldo de pescado o carne, pero el de leche era el desayuno energético de los pastores y agricultores antes de una jornada dura. Es sencillez absoluta, pero hoy día casi nadie lo prepara.
Gofio (preferiblemente de millo o mezcla, bien tostado).
Leche (si es de cabra, más auténtico).
Una pizca de sal.
Opcional: Un trocito de cáscara de limón o una rama de canela para infusionar la leche.
El toque antiguo: Un chorrito de miel de palma o de abeja, trocitos de queso duro de cabra
PREPARACIÓN:
Calienta la leche con la canela o el limón hasta que casi hierva.
Pon el gofio en un cuenco de barro (lebrillo pequeño). No hay medida exacta, se hace "a ojo" según la densidad que busques.
Vierte la leche caliente poco a poco sobre el gofio.
Remueve con una cuchara de madera de forma constante hasta que obtengas una masa suave, sin grumos, pero que no sea líquida como una papilla, sino con cierta consistencia.
Añade la miel por encima. Algunos antiguos le picaban también unos trozos de queso duro de cabra para que se ablandaran con el calor.
Como el escaldón de leche suele llevar miel y queso, un toque sutil de sal en la leche es lo que hace que el dulce de la miel resalte de verdad.
¿Por qué ya no se usa?
Básicamente por el cambio de ritmo de vida. Es un plato que "pesa" y está diseñado para un esfuerzo físico que ya no solemos hacer a diario. Además, el gofio ha pasado de ser la base de la pirámide alimenticia a un acompañamiento secundario.
Es muy parecido a nuestro desayuno de leche hervida con gofio, nuestro desayuno de las mañanas, pero como hemos dicho, tiene la textura de escaldón.
Dato curioso: En algunas zonas de La Palma, existe una variante llamada "Sopas de miel", que se hace con pan duro, miel de caña y canela, típica de los carnavales antiguos, y que también está desapareciendo en favor de las tortillas de calabaza.
