En las medianías y cumbres durante la temporada de castañas, el caldo resultante de hervirlas (frecuentemente aromatizado con un toque de anís o hinojo y una pizca de sal) nunca se desperdiciaba. Se utilizaba caliente para escaldar el gofio, logrando una textura suave, dulce y reconfortante.
INGREDIENTES:
500 g de castañas frescas.
1 rama de canela o unas semillas de matalahúva.
Una pizca de sal.
200 g de gofio (de trigo o mezcla trigo/millo (maíz)).
1 cucharadita de miel de caña, de palma o de abeja (opcional).
PREPARACIÓN:
Da un corte a las castañas y cuécelas en abundante agua con la pizca de sal y la matalahúva o canela hasta que estén muy tiernas.
Separa las castañas del agua y pélalas. Reserva unas cuantas enteras para la presentación y el consumo, si decides poner unas pocas troceadas.
En un lebrillo o cuenco hondo de barro, coloca el gofio.
Vierte el caldo caliente de la cocción poco a poco sobre el gofio, removiendo continuamente con una cuchara de madera hasta conseguir una textura homogénea, cremosa y sin grumos (más o menos densa según preferencia).
Corona el escaldón con las castañas guisadas troceadas o enteras por encima y un hilo opcional de miel de caña.
