El flan es un postre clásico que admite infinidad de variantes. En esta ocasión, nos trasladamos a las Islas Canarias para darle un toque muy especial y con mucha personalidad: el gofio. El gofio es una harina de cereales tostados (principalmente trigo o maíz) que aporta un sabor único, tostado y con matices a frutos secos, que combina de maravilla con la cremosidad del flan. Esta receta es una forma rápida y deliciosa de disfrutar de este ingrediente tradicional.
-CON SOBRES DE FLAN
Esta versión utiliza sobres de preparado para flan instantáneo, lo que la convierte en una receta rápida y muy sencilla, ideal para cuando tienes poco tiempo, pero no quieres renunciar a un postre especial.
INGREDIENTES:
Leche: 1 litro (puedes ajustarlo según las instrucciones de tu paquete de flan).
Nata (crema de leche): 200 ml.
Gofio: 2 o 3 cucharadas (elige la variedad que más te guste).
Azúcar: A tu gusto.
Flan instantáneo: Un sobre grande.
Caramelo líquido: Para el molde.
PREPARACIÓN:
Prepara los moldes: Antes que nada, coge tus moldes. Esta cantidad da para unos ocho moldes individuales o un molde grande. Caramelízalos bien, cubriendo tanto el fondo como los laterales con el caramelo líquido. Reservamos.
Calienta la base: En un cazo, pon a hervir la leche junto con la nata.
Mezcla los ingredientes: Una vez caliente (sin que llegue a hervir del todo), añade el azúcar (al gusto), las cucharadas de gofio y el preparado del flan.
Disuelve y espesa: Remueve continuamente, a fuego lento, con unas varillas para deshacer todos los grumos que puedan formarse. Es importante no dejar de revolver.
Hierve y retira: Al romper a hervir y ver que la mezcla espesa, retira el cazo del fuego.
Vierte en los moldes: Con cuidado, vierte la mezcla caliente en los moldes que habías caramelizado previamente.
Enfría: Deja que se enfríen a temperatura ambiente hasta que estén tibios y, a continuación, introdúcelos en la nevera hasta que estén completamente cuajados (mejor de un día para otro).
Sirve: Cuando vayas a servirlos, dales la vuelta en un plato o bandeja. Si te cuesta desmoldarlos, dale unos toquecitos suaves a los lados del molde hasta que el flan baje por su propio peso.
NOTA:
Recuerda que siempre puedes ajustar la receta a tu gusto: más gofio para un sabor más intenso, más o menos azúcar, o incluso prepararlo sin la nata para que sea más ligero. Importante: Lee siempre las instrucciones del fabricante de tu preparado de flan, ya que las cantidades de líquido y el tiempo pueden variar ligeramente.
-TOTALMENTE CASERO
Si prefieres la autenticidad de un flan casero, sin utilizar los sobres de preparado, aquí tienes cómo adaptar la receta.
INGREDIENTES:
Leche: 500 ml.
Huevos: 4 grandes (L).
Azúcar: 100 g.
Gofio: 3 o 4 cucharadas generosas.
Nata: 100 ml (opcional, para dar cremosidad).
Caramelo líquido.
PREPARACIÓN:
Carameliza el molde o moldes, igual que en la receta anterior.
Precalienta el horno a 180°C.
En un bol grande, bate los huevos con el azúcar. No hace falta que monten, solo que se integren bien.
Añade el gofio a los huevos y el azúcar. Bate bien para deshacer los grumos. El gofio puede ser más difícil de disolver en frío, así que asegúrate de mezclarlo a conciencia o incluso pasarlo por la batidora de mano.
Incorpora la leche (y la nata si la usas) y mezcla todo hasta tener una masa homogénea.
Vierte la mezcla en los moldes caramelizados.
Cocina al baño María: Coloca los moldes en una bandeja de horno profunda llena de agua caliente (que cubra hasta la mitad de los moldes).
Hornea durante unos 40-50 minutos para moldes pequeños, o 1 hora para un molde grande. Estarán listos cuando el centro esté cuajado (puedes pinchar con un palillo; si sale limpio, ya está).
Enfría y desmolda igual que la versión instantánea.
Receta del caramelo líquido
aquí