Esta es una de esas recetas que demuestran que en Canarias sabemos sacar todo el partido al producto marino. A diferencia de otros platos donde el pulpo se sirve más seco, aquí buscamos un caldo con "sustancia", aprovechando los jugos que el animal suelta al cocinarse en seco antes de añadir el agua. Es un plato reconfortante, de los que se hacían tradicionalmente tras una buena jornada de pesca, sencillo en ingredientes, pero potente en sabor gracias al uso del azafrán, el tomillo y el pimentón.
INGREDIENTES:
El pulpo:
Una pieza de 1 kg (importante que esté bien "apaleado" para que quede tierno).
Para el refrito:
1 cebolla, 3 tomates bien maduros y una tacita de aceite.
Especias y hierbas:
Perejil fresco, azafrán, pimienta negra, tomillo y pimentón.
El toque final:
Arroz al gusto (para darle cuerpo a la sopa).
PREPARACIÓN:
Limpieza y corte: Primero limpiamos bien el pulpo y, tras haberlo ablandado (apaleado), lo cortamos en trozos pequeños.
El refrito base: En un caldero con el aceite, preparamos un sofrito con la cebolla y los tomates muy bien picaditos.
Primer guiso (sin agua): Añadimos al caldero el pulpo troceado junto con el resto de los ingredientes (especias y hierbas). Lo ponemos a cocinar así, sin añadir agua, para que se guise en su propio jugo.
Hacer la sopa: Una vez que el pulpo esté guisado, vertemos agua hirviendo al caldero e incorporamos el arroz.
Punto final: Lo mantenemos al fuego hasta que el arroz esté en su punto y los sabores bien ligados.

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