El Recuerdo de una Mousse Clásica.
Este postre es un homenaje a esos domingos de comida fuera de casa, donde el Bombón Gigante era el protagonista absoluto del final de la velada. Aunque hoy lo llamemos mousse, rescatamos su nombre original para honrar esa textura etérea y ese sabor intenso que solo se consigue con el batido a mano y el chocolate fundido al baño María.
200 g de Chocolate negro (mínimo 70% cacao)
2 cucharadas de Leche
50 g de Margarina (un trocito)
4 Huevos (separando yemas de claras)
100 g de Azúcar
Nata montada para coronar
PREPARACIÓN:
Fundido: Trocea el chocolate y fúndelo al baño María con la leche hasta que esté brillante y sin grumos.
Cuerpo: Retira del fuego (manteniendo el calor del agua abajo). Añade la margarina y mezcla bien. Incorpora las yemas una a una, batiendo hasta que la mezcla sea una seda.
Aire: Monta las claras a punto de nieve con el azúcar hasta que el merengue esté firme y haga picos.
Unión: Vierte el chocolate sobre el merengue. Con una espátula, haz movimientos envolventes muy lentos para que no pierda el aire.
Reposo: Pásalo a un bol o en copas de postre, y déjalo en la nevera al menos 6 horas.
Servicio: Antes de llevar a la mesa, añade una nube de nata montada.

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