Para nosotros, la Ensalada Menuda no es solo un plato fresco y lleno de color; es el sabor de los mejores recuerdos del verano. Mi madre la preparaba a menudo como ese almuerzo rápido salvavidas, o como la recompensa perfecta para cuando regresábamos cansados y felices de pasar el día en el Balneario de Santa Cruz.
Al volver a casa con el salitre en la piel y un hambre voraz, la magia ya estaba hecha: en la nevera nos esperaba este lebrillo fresquito, con todos sus ingredientes minuciosamente picados, reposados y llenos de sabor. Lo único que hacía falta era encender el fuego para guisar unas papitas y servir un buen bol de alioli. En pocos minutos, una comida sencilla se convertía en el broche de oro perfecto para un día redondo en familia. Una receta con la firma de mamá, donde la imaginación es el único límite.
En casa, la sigo haciendo, añadiéndole ingredientes que tenga en ese momento.
La base fresca: Lechuga, tomate, pimiento rojo y pepino.
El toque crujiente: Zanahoria y cebolla.
Los clásicos: Atún, millo (maíz) y aceitunas.
La proteína: Huevo (al gusto).
El aliño: Aceite, vinagre y sal.
PREPARACIÓN:
Suavizar la cebolla: Corta la cebolla en cuadritos pequeños. Ponla en un bol con agua y un chorrito de vinagre durante un rato para quitarle el picor y que quede más suave.
Guisar los huevos: Pon los huevos en un caldero con agua, un poco de vinagre y sal (el vinagre ayuda a que se pelen mejor). Cocínalos hasta que estén listos, apártalos y déjalos enfriar.
El picado "menudo": En una ensaladera grande, ve picando en trozos muy pequeños la lechuga, el tomate, el pimiento rojo, el pepino y la zanahoria. Añade también las aceitunas.
Integrar el resto: Escurre e incorpora el millo y el atún. Pela los huevos guisados, pártelos en cuadritos y añádelos. Por último, escurre la cebolla, lávala bien con agua limpia y súmala a la ensaladera.
Aliñar y enfriar: Aliña con aceite, vinagre y sal al gusto. Revuélvelo todo muy bien para que se mezclen los sabores y métela en la nevera. ¡Se sirve bien fresquita!
Lo complementaba con unas papas guisadas o barqueras y alioli o lactonesa, mayonesa de bote…lo que más guste.
Esta receta es una base maravillosa. Admite lo que te dicte la imaginación: un poco de aguacate, unos taquitos de queso, o unas papas guisadas picaditas dentro para hacerla aún más contundente.

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