Los huevos moles son uno de los postres más emblemáticos y con más historia de la repostería canaria (con gran arraigo también en Granada y algunos países de Latinoamérica). Se trata de una crema finísima, suave y muy dulce elaborada a base de yemas de huevo y almíbar, que se cocina lentamente hasta obtener una textura densa y aterciopelada, similar a unas natillas pero mucho más rica y untuosa.
Es un postre tradicional que se suele servir en copas individuales y que se acostumbra a coronar con un toque de canela, gofio canario espolvoreado o incluso un copo de merengue o nata montada. ¡Un auténtico viaje al paladar isleño con solo un bocado!
8 yemas de huevo (deben ser frescas y estar a temperatura ambiente).
200 g de azúcar.
400 ml de agua.
Opcional para aromatizar: 1 rama de canela y un trozo de piel de limón (solo la parte amarilla, sin la parte blanca para que no amargue).
Para decorar (al gusto): Canela en polvo, gofio canario o nata montada.
PREPARACIÓN:
Preparar el almíbar
En un cazo o caldero, vierte el agua, el azúcar, la rama de canela y el trocito de piel de limón. Llévalo a fuego lento, removiendo suavemente al principio para que el azúcar se disuelva por completo.
Déjalo cocer sin remover demasiado hasta que adquiera el "punto de hebra" (un almíbar ligero pero con cierta densidad, que al levantar la cuchara cae formando un hilo fino y continuo). Esto suele tardar entre 12 y 15 minutos. Una vez listo, retíralo del fuego, quita la canela y la piel de limón, y déjalo templar (es muy importante que no esté hirviendo para que no cocine las yemas de golpe).
Batir y mezclar
Mientras el almíbar se enfría un poco, separa las 8 yemas de las claras (guarda las claras para otra receta, como un merengue). Bate las yemas en un bol amplio de manera suave, solo para romperlas y homogeneizarlas, sin que lleguen a espumar demasiado.
A continuación, ve vertiendo el almíbar templado sobre las yemas muy poco a poco, en forma de hilo fino, mientras no paras de remover enérgicamente con unas varillas para que se integren bien y las yemas no se cuajen con el calor.
Espesar al baño María (o fuego muy bajo)
Para evitar que el huevo se corte, lo ideal es cocinar la mezcla al baño María: coloca el bol sobre una cazuela con agua hirviendo a fuego suave (sin que el agua toque el fondo del bol).
Remueve constantemente con una cuchara de madera o varillas hasta que la mezcla empiece a espesar y adquiera una textura cremosa, similar a una natilla densa (puede tardar entre 10 y 15 minutos).Nota: Si tienes experiencia, puedes hacerlo directamente a fuego muy, muy bajo, pero sin dejar de remover ni un segundo.
Enfriar y presentar
Retira del fuego y vierte la crema de huevos moles inmediatamente en copas individuales o cuencos de cristal para detener la cocción.
Deja que se templen a temperatura ambiente y luego introdúcelas en la nevera durante al menos 2 ó 3 horas para que tomen cuerpo y estén bien frías.
Antes de servir, decóralas al gusto: lo tradicional es espolvorear un poco de gofio canario o canela molida por encima, o acompañarlas con un copete de nata montada o merengue.
